El entusiasmo de Washington hacia España en estos momentos es fácilmente descriptible y la nómina de diferencias e indiferencias entre ambos países es notable.
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Martes, 21 de julio 2026

El entusiasmo de Washington hacia España en estos momentos es fácilmente descriptible y la nómina de diferencias e indiferencias entre ambos países es notable.
Santi Lucas
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, ha dado varias veces la vuelta al mundo, visitado decenas de países, mediado en numerosos conflictos internacionales y mantenido contacto con mandatarios de los cinco continentes. Desde que el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, decidió, y lo hizo enseguida, romper los estrechos vínculos de amistad y alianza entre España y Estados Unidos, forjados en la etapa de José María Aznar, ningún alto cargo de la Administración Bush había viajado a nuestro país. Aunque al gobierno español le ha interesado mucho hasta ahora rebajar la importancia del desinterés de Estados Unidos hacia España, hay que decir claramente que estamos ante una auténtica anomalía para nuestras relaciones exteriores, que no nos ha reportado ninguna ventaja, ni nos puede interesar sensatamente que se prolongue por más tiempo.
Condoleezza Rice estará en España durante unas horas, pasado mañana, para llevar a cabo una visita de cortesía en una escala de la gira oficial que le lleva estas fechas a otros destinos europeos como son Viena y Berlín. Hasta en tres ocasiones se frustraron anteriores anuncios por problemas de agenda de la Sra. Rice. El entusiasmo de Washington hacia España en estos momentos es fácilmente descriptible y la nómina de diferencias e indiferencias entre ambos países es notable.
En lo que no hay duda es en que la parada sin fonda de Condoleezza Rice a Madrid, siquiera fugazmente, aporta una novedad cualitativa muy interesante, aunque otra cosa será su trascendencia final. Las fuentes diplomáticas han querido rebajar las pretensiones y el alcance de la visita y se refieren a encuentros con “funcionarios” y saludos cordiales. Tal como está planteada sobre el papel, da la impresión que no será esta una buena oportunidad de salvar escollos, limar discrepancias o deshacer entuertos. Ojalá me equivoque de lleno.
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