La discusión del proyecto de ley de Presupuestos para el 2026, el último de la actual administración, que se da en un escenario económico marcado por la persistencia de desafíos
externos, como por un bajo dinamismo interno, en un contexto de una creciente restricción fiscal. Este escenario de estrechez exige la máxima transparencia y rigor metodológico,
cualidades que, lamentablemente, han estado ausentes en la presentación de la información
que sustenta sus anuncios.
A nivel internacional, la inflación en EE.UU. se mantiene elevada, con el IPC anual acelerándose al 2,9% en agosto, y el índice PCE, alcanzando el 2,7%, el registro más alto en seis meses. A pesar de estas presiones inflacionarias, la Reserva Federal optó por recortar la tasa de interés en septiembre, situándola en 4,00-4,25%, motivada por un mandato dual que ahora prioriza los riesgos de deterioro en el empleo, cuya tasa de desocupación subió al 4,3%. En la Eurozona, aunque la inflación se sitúa en torno al 2,2%, el Banco Central Europeo (BCE) mantuvo su tasa de facilidad de depósitos en 2,0%.
La economía nacional, en tanto, a pesar de su elevada volatilidad, continúa por la senda prevista desde inicios de año, con una actividad desacelerándose a lo largo del año para terminar con un crecimiento en torno a 2,5%, según la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central, y un crecimiento en torno a 2,2% en 2026.
La economía nacional, en tanto, a pesar de su elevada volatilidad, continúa por la senda prevista desde inicios de año, con una actividad desacelerándose a lo largo del año para terminar con un crecimiento en torno a 2,5%, según la Encuesta de Expectativas Económicas del Banco Central, y un crecimiento en torno a 2,2% en 2026.
Simultáneamente, el mercado laboral chileno exhibe un reducido dinamismo. La tasa de
desocupación se mantiene en 8,6% y aún faltan por recuperar cerca de 274.000 puestos de
trabajo respecto a los registros previos a la pandemia. Si bien la creación neta de empleos
formales (232.966) superó la destrucción de empleos informales (112.932), el alto número de
trabajadores en la informalidad (2.434.000 personas) sigue siendo una preocupación urgente.
En el ámbito fiscal, la situación proyectada es preocupante. La Dirección de Presupuestos
(DIPRES) estima un déficit estructural de -2,2% del PIB para 2025, incumpliendo la meta
establecida de -1,6%, que a su vez refleja el incumplimiento de la meta inicial de -1,1% para este año. El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) ha alertado sobre este tercer incumplimiento
consecutivo y ha señalado la alta probabilidad (cercana al 50%) de alcanzar el nivel prudente de deuda hacia 2027. Preocupa que el ajuste fiscal continúe descansando en recortes a la inversión pública, práctica que limita el crecimiento futuro.
A esto se suman los cambios metodológicos aplicados por la actual administración a la forma de presentar y, por tanto, de entender el Presupuesto del 2026. Estos ajustes ocultan presiones de gasto, como el reajuste del sector público, que se gatillarán el próximo año, los cuales requerirán de reasignaciones importantes por parte de las nuevas autoridades o, simplemente, el nuevo incumplimiento de la meta de balance estructural de -1,1% del PIB.
El Informe completo en este enlace
Informe preparado por Programa Económico, Libertad y Desarrollo.
Responsable: Macarena García Aspillaga mgarcia@lyd.org



















