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Derrota oficialista y reconfiguración de fuerzas políticas en Chile

Los resultados de las elecciones presidenciales y parlamentarias del pasado domingo reflejaron una profunda derrota del Gobierno y las izquierdas. En lo presidencial, la abanderada oficialista solo obtuvo el 26,85% de las preferencias, un respaldo por debajo del 30% de aprobación presidencial de Gabriel Boric, que ha sido de manera estable el nivel de apoyo al mandatario, y aún más distante del 38% de los votos que alcanzó la opción Apruebo en el Plebiscito Constitucional de 2022, una votación que reflejó el nivel de soporte ideológico que existe en la sociedad a una propuesta programática de izquierda radical. Así, los comicios dejaron como saldo final el peor resultado en materia presidencial para las izquierdas desde el retorno a la democracia.

Por contraparte, 7 de cada 10 electores se inclinó por alternativas de oposición, con el agregado de que un 50% optó por candidaturas de las derechas: Kast (23,92%), Kaiser (13,94%) y Matthei (12,46%). De este modo, los candidatos que se instalan en la segunda vuelta son Jeannette Jara y José Antonio Kast. La candidatura oficialista enfrenta un escenario complejo a la hora de construir una mayoría absoluta en el balotaje, atendiendo a que el espacio electoral configurado en la primera vuelta dificultará su conquista de nuevas adhesiones. El foco de la candidata comunista estará puesto sin duda en el 19,71% de Franco Parisi, votación mayormente concentrada en la zona norte del país.

El voto Parisi es un sufragio que refleja insatisfacción con la política tradicional y, como tal, no será fácil para la candidatura de Jara alinearlos con una opción de continuidad respecto del actual Gobierno. Asimismo, se trata de electores que, a partir de su distribución territorial fuertemente concentrada en el norte del país, podrían estar motivados por temáticas como el control inmigratorio y fronterizo, y la penetración del crimen organizado, mientras que en el terreno económico no son contrarios a las ideas de libre mercado, cuestión que hace aún más compleja la labor de cautivarlos por parte de la abanderada de la izquierda. Inclusive si es que Jara fuera capaz de capitalizar a plenitud la votación de Parisi, no sería suficiente para llegar a la mayoría absoluta.

Con todo, la segunda vuelta probablemente se presente como una decisión de continuidad o cambio respecto del actual Gobierno, a la usanza de la primera vuelta, donde efectivamente fue José Antonio Kast quien logró perfilarse como el líder de la oposición al Gobierno. El ciclo político iniciado con el estallido de 2019, tras una serie de eventos electorales que se desencadenaron o vieron condicionados por él, tales como dos procesos constitucionales fallidos y la propia elección de Gabriel Boric como Presidente de la República, de imponerse Kast en la segunda vuelta presidencial y de acuerdo al comportamiento democrático de la oposición durante su mandato, podríamos dar ese ciclo político por cerrado.

Por su parte, la elección parlamentaria también representó un retroceso para las fuerzas oficialistas, que pasaron de un total de 74 escaños a elegir 64, mientras que las derechas pasaron de un total de 68 diputados en 2021 a obtener 76 en 2025, lo que deja a la derecha a apenas 2 escaños de conformar una mayoría absoluta en la Cámara Baja. Al interior de la derecha, se produjo un rebaraje importante de las fuerzas en el Congreso, especialmente en la Cámara, donde el Partido Republicano pasa no solo a ser la principal fuerza política con distancia, sino también el partido más grande a nivel nacional, medido en número de escaños, con un total de 31 diputados dentro del pacto Cambio por Chile, que logró 42 electos.

En tanto, Chile Vamos obtuvo 34 escaños, una cifra significativamente menor a la de 2021, pero que le permite ser un actor relevante para la construcción de un bloque de gobernabilidad en un eventual Gobierno de Kast.

En el Senado, la situación fue menos ventajosa para las derechas, dejando como balance de la elección un empate, donde tanto la oposición como el oficialismo obtienen 25 escaños. Pareció especialmente costosa la falta de coordinación estratégica en la circunscripción senatorial de Atacama donde el oficialismo fue capaz de elegir dos senadores, doblando en votación a las listas de oposición, las que, de haber optimizado su estrategia de competencia, podrían haber evitado aquel doblaje.

La construcción de un bloque de gobernabilidad será la principal tarea de un eventual Gobierno de José Antonio Kast, pero las primeras señales a nivel de apoyos y respaldos, tanto políticos como técnicos, a su candidatura son auspiciosas en el sentido de que ha primado la unidad de propósito: confluir hacia el respaldo del líder republicano para evitar el arribo de la abanderada comunista a La Moneda.

Leer el informe completo en este enlace.

Informe preparado por el Programa Política y Sociedad Civil, Libertad y Desarrollo.
Responsable: Rodrigo Ubilla rubilla@lyd.org

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