Santi Lucas
Es el tiempo que ha transcurrido desde las elecciones generales celebradas en 2004. Las elecciones que siguieron a los espantosos atentados del 11 de marzo. Las elecciones que produjeron un vuelco político imprevisto cuatro días antes, un vuelco que, según una gran mayoría de españoles, fue buscado por los terroristas que perpetraron aquel daño terrible.
El periódico El Mundo desvelaba el pasado fin de semana un dato muy relevante en este segundo aniversario del 11-M. Un 66 por ciento de los españoles no saben lo que pasó realmente aquella fatídica fecha, más allá del pavoroso resultado de sufrir 191 muertos y miles de heridos. Son los más jóvenes, entre 18 y 29 años, los que elevan hasta el 74,5 por ciento la cifra de ese desconocimiento. De la misma encuesta extraigo otro resultado significativo y preocupante a la vez. Casi el 50 por ciento de los ciudadanos consideran que es la Prensa la que ha tenido más interés en conocer la verdad. Un porcentaje que baja hasta el 13,5% para la Policía y, aún más abajo, al 11,6% para la Justicia.
Hay dos conclusiones rotundas transcurridos dos años de la matanza y del cambio político que se buscaba con ella y que lograron los terroristas. El primero es que los españoles tenemos todo el derecho a saber quién, cuándo y cómo se planificó y ejecutó el atentado del 11-M, desvelando a todos los actores necesarios para llevarlo a cabo y aclarando todas las implicaciones que hubieran podido darse. Una investigación sin límites. Fueron tan graves los hechos que conmocionaron al mundo hace dos años que el recordatorio de esta exigencia ciudadana no puede ser más oportuno y cabal.
El segundo correlato es que la Prensa no debe soportar el peso de averiguar la verdad, como se desprende claramente de la opinión pública. Además de la Prensa, la Justicia, la Policía y, por qué no de nuevo, el Parlamento deben trabajar con ahínco para atender el derecho clamoroso de los ciudadanos a la verdad. Un ex portavoz del Gobierno del PP, escribía en La Razón el pasado lunes que “los que pedían explicaciones (del 11 al 13 de marzo) han desaparecido. Sólo tenían un objetivo y lo lograron: mandar”. Hay que añadir que somos muchos los que hoy, dos años después, pedimos explicaciones, exigimos justicia y alentamos a los poderes públicos a despejar cuanto antes todas las dudas, que son muchas.









