esta es la primera preocupación de los españoles con mucha diferencia sobre la siguiente.
Básicamente, las formas de combatir el espeluznante dato de paro en España son dos, sin perder nunca de vista, además, que esta es la primera preocupación de los españoles con mucha diferencia sobre la siguiente.
El primer modo es rectificar la actual política económica y crear cuanto antes las condiciones de confianza empresarial necesarias para reactivar el crecimiento y la contratación perdidas. Lleva consigo, es cierto, un ejercicio de humildad y enmienda, de reconocimiento de los errores cometidos pero, en atención a los positivos resultados previstos, la flagelación pública sería lo de menos. A esta vía, sin embargo, parece haber renunciado definitivamente el Gobierno de Zapatero. Por imperativo ideológico, por incapacidad manifiesta, por ignorancia supina, por tozudez oficial o por lo que sea.
El segundo modo es más rápido, aunque frágil y engañoso. Consiste en tachar de las listas a un montón de parados, no considerar a otros nuevos esta condición y maquillar el cómputo global con escamoteos contables y estadísticos varios. Así, la cifra del desempleo no crece sobre el papel y esto tranquiliza un poco a la opinión pública, aunque ésta termine muy pronto delatando el colorete y comprobando a su alrededor que las cosas siguen igual de mal o peor.
Gestos frente a eficacia, trucos en lugar de medidas, ganar tiempo contra la responsabilidad de gobernar. ¿Se puede alargar este género de ficción hasta las próximas elecciones? ¿Lo soportará el país?
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