Los estadounidenses están consumiendo lo suficiente para que la economía de su país siga su marcha, pero no podrán gastar más a no ser que sus salarios comiencen a subir. Además, las perspectivas a largo plazo no son nada alentadoras.
Según informa el diario The Wall Street Journal, la economía estadounidense sigue en marcha gracias al consumo de los ciudadanos, pero no podrán gastar más, ya que sus salarios no aumentan.
El país americano lleva saliendo de la recesión desde hace cuatro años, sin embargo los salarios de los estadounidenses no han siguen el mismo ritmo que la inflación. El pago promedio por hora de alguien que no trabaja en el gobierno ni supervisa otros empleados, en términos reales, ha caído hasta los 8,77 dólares el mes pasado, frente a los 8,85 dólares al final de la recesión, en junio de 2009, según datos del Departamento de Trabajo de EE.UU.
Estos datos se traducen en una disminución del poder adquisitivo de los estadounidenses lo que reduce su capacidad de hacer compras, desde refrigeradores hasta comidas en restaurantes, que representan la mayor parte del crecimiento económico del país.
Según informa el mismo diario, el crecimiento económico sigue siendo débil y ha crecido a un ritmo anual desestacionalizado de menos de 2% durante tres trimestres seguidos, por debajo del promedio previo a la recesión de 3,5%. Eso ha contenido la inflación, que se ha ubicado cerca o por debajo del nivel de 2% que la Reserva Federal considera saludable para la economía.
Otro aspecto que influye en esta no subida de los salarios, es que las empresas están cambiando la forma de administrar las nóminas salariales. Economistas del Banco de la Reserva Federal de San Francisco han indicado en un reciente ensayo que, en el pasado, las empresas recortaban los sueldos cuando la economía se debilitaba y los elevaban durante una expansión. Para compensar por recortes que nunca se hicieron, las empresas ahora podrían estar limitando el aumento de los sueldos.
Aunque en los precios de las viviendas y en los valores de las acciones si se perciben síntomas de recuperación, lo cierto es que esto no se nota en los salarios de los trabajadores, lo que se traduce en una pérdida de poder a la hora de negociar: “Los trabajadores siente que no tienen absolutamente ningún poder de negociación”, señala Robert Mellman, economista de J.P. Morgan Chase.
El único camino para conseguir aumentos salariales es una economía más fuerte o un incremento en la demanda de trabajadores cualificados. Sin embargo, la perspectiva a largo plazo tampoco es alentadora. Richard Burkhauser, economista de la Universidad de Cornell, ha indicado en un estudio que tendencias demográficas como el envejecimiento de la población “lastrarán el ingreso medio en las dos próximas décadas”. Muchos trabajadores se jubilarán y vivirán con menos recursos, lo que reducirá el crecimiento del ingreso medio en torno a 0,5% por año hasta 2030, sostiene.
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