Política

El Apoyo Internacional para la Paz

Santi Lucas
El gobierno español se ha mostrado ufano ante sus socios europeos, aprovechando la última cumbre celebrada en Bruselas, para tratar de obtener un aval estratégico del cónclave comunitario en el peliagudo camino hacia la paz, por el que transita la sociedad democrática española desde hace décadas, y que ahora ha emprendido un nuevo y todavía incierto rumbo, tras el anuncio de una tregua por parte de la banda terrorista ETA. De hecho, Zapatero aplazó todos los contactos políticos en España hasta el regreso de esta cumbre para transmitir así la “sensibilidad” y el “convencimiento” europeos sobre la seriedad de la declaración de ETA.

Me parece un poco párvulo e intrascendente que el éxito diplomático de ese objetivo que se marcó el presidente del Gobierno español se deba medir en palabras o en líneas de una resolución conjunta. Seguramente, Rodríguez Zapatero ha buscado una primera reválida testimonial fuera de España, desde donde se puede siempre mejorar la cooperación contra el terrorismo, pero desde donde no se puede sustituir la prudencia, la idoneidad de los pasos que se van a dar, ni se pueden importar tampoco de forma mimética otros procesos que guardan tantas similitudes como diferencias esenciales con la situación del terrorismo en nuestro país.

El apoyo internacional para la paz y la libertad en España, o lo que es lo mismo, el apoyo internacional para la derrota total y completo del terrorismo, para que prevalezca siempre la dignidad y la memoria de las víctimas y para asegurar la gratuidad política del desarme, es un objetivo deseable, pero ni es el más trascendental, ni es nuevo para los europeos. Baste recordar el gran número de iniciativas que los gobiernos de José Mª Aznar adoptaron, por ejemplo, para incorporar instrumentos eficaces a la lucha contra el terrorismo, sea cual fuere su origen, y para darle todo el sentido a lo que se ha dado en llamar el espacio de Libertad, Seguridad y Justicia europeo, con decisiones de tanto calado como la orden europea de detención o la puesta en común de una nómina oficial de grupos terroristas.

Las claves internas van a jugar el papel primordial en esta esperanza colectiva, que no debemos celebrar antes de tiempo y en la que están garantizadas algunas cosas, o eso creemos, menos la suavidad del recorrido o el altruismo de los terroristas.

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