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El giro del escenario económico mundial en 2026: de la estabilización a la incertidumbre

La coyuntura económica mundial muestra un panorama económico marcado por un deterioro reciente del contexto externo y una economía local que continúa mostrando debilidad en la actividad, a pesar de algunos avances en inflación y expectativas.

A nivel internacional, hacia comienzos de 2026 la economía global mostraba un desempeño mejor al previsto, con una inflación que, si bien persistente, daba señales mixtas y cierta estabilización, especialmente en Estados Unidos. Sin embargo, el inicio del conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán introduce un shock significativo que eleva la incertidumbre global, especialmente a través de su impacto en los precios de la energía. Tanto en Estados Unidos, donde la inflación se mantiene por sobre la meta junto con un mercado laboral que comienza a mostrar señales de debilitamiento, como en la Zona Euro, donde la inflación se ubica en torno a la meta, los bancos centrales tenderán a adoptar una postura prudente, manteniendo la tasa de interés y anticipando solo recortes acotados.

En el ámbito nacional, Chile cerró 2025 con un crecimiento de 2,5%, en línea con lo esperado, pero el inicio del 2026 ha sido más débil que lo anticipado. Las expectativas económicas habían mejorado en los últimos meses, aunque aún se mantienen en terreno pesimista en varios sectores. No obstante, el deterioro del escenario externo y el impacto del conflicto en Medio Oriente han llevado al Banco Central a recortar su proyección de crecimiento para 2026 a un rango entre 1,5% y 2,5%, reflejando un entorno más adverso tanto por factores externos, como internos, incluyendo un ajuste fiscal relevante.

El mercado laboral continúa mostrando debilidad. La tasa de desempleo se mantiene elevada, sobre el 8%, y la creación de empleo es acotada, con un crecimiento particularmente bajo del empleo formal. Este comportamiento es coherente con una economía que no logra retomar un crecimiento sostenido.

En materia inflacionaria, la inflación anual ha descendido a niveles cercanos al 2,4%, ubicándose incluso por debajo de lo proyectado previamente, gracias a factores como la apreciación del tipo de cambio y la moderación de costos. Sin embargo, este escenario favorable se ve amenazado por el shock externo. Las expectativas de inflación han aumentado de manera relevante, anticipando niveles cercanos a 3,5% en el corto plazo. El alza de los precios de la energía, junto con efectos de segunda vuelta, llevará a un repunte inflacionario durante 2026, con una convergencia más lenta hacia la meta del Banco Central.

En el ámbito fiscal, frente a la debilidad de las finanzas públicas, se estima una limita capacidad del Estado para amortiguar el shock externo, lo que ha llevado a traspasar el alza de los precios internacionales de combustibles al mercado interno. Si bien se han implementado medidas de mitigación focalizadas —como subsidios al transporte y congelamiento de tarifas—, el margen de acción es acotado.

(….)

Informe preparado por Programa Económico, Libertad y Desarrollo. Responsable: Macarena García Aspillaga mgarcia@lyd.org

Leer el informe completo en este enlace.

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