“en la época de los Gobiernos de Aznar la política de infraestructuras fue un componente coherente de una política económica de Estado”.
Francisco Álvarez Cascos, ministro de Fomento (2000-2004) y Benigno Blanco Rodríguez, secretario de Estado de Infraestructuras en el mismo periodo, firman un documento publicado en la serie “Papeles FAES” de la Fundación que preside José María Aznar, en el que analizan el llamado Plan Extraordinario de Infraestructuras (PEI) presentado a bombo y platillo por Zapatero el mes pasado y sobre el que concluyen como el reza el titular de este artículo.
El PEI de Zapatero no especifica, señala ni identifica cuáles son las obras públicas que se van a construir. Por eso no es un plan.
De extraordinario tiene menos todavía porque se trataría de obras ya planificadas y previstas en presupuestos anteriores, y sometidas al retraso al que condenó Magdalena Álvarez toda su gestión en Fomento. Tampoco es extraordinario su montante, 17.000 M€, una cantidad semejante al presupuesto anual ordinario de inversiones en obras públicas en la última legislatura de Aznar.
De infraestructuras tiene lo justo si tenemos en cuenta que la mitad de los 17.000 M€ previstos se van a dedicar al mantenimiento y explotación de las obras durante los próximos 30 años.
Como indican Álvarez Cascos y Benigno Blanco, “en la época de los Gobiernos de Aznar la política de infraestructuras fue un componente coherente de una política económica de Estado”. Estamos ahora ante una nueva operación de imagen para conseguir titulares efímeros en las portadas. Es lo que mejor sabe hacer el gobierno de Zapatero. Mucha parafernalia planificadora, mucha filfa cosmética, mucha puesta en escena y en cuanto rascas un poquito te quedas con el decorado al desnudo.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR