Cada vez que escasean los temas de conversación nos obsequia con una perla cultivada
Sin duda alguna, lo hace adrede, sin margen para la improvisación o la casualidad. Cada vez que escasean los temas de conversación entre los españoles nos obsequia con una perla cultivada, con un valiosísimo material nacarado para ocuparnos y poder afilar el lápiz. Es como el presidente Majórica. ¿Qué haríamos los aficionados a escribir sin sus periódicas, generosas y solemnes frases para la historia? La de “la Tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”, con parecer intrascendente y vana al principio, engolada o superficial, ha salvado realmente la cumbre de Copenhague, sin contenido ni resultados prácticos para combatir el cambio climático, condenada a pasar desapercibida hasta que se produjo la penetrante y feliz intervención de Zapatero. Da lo mismo que un piel roja norteamericano la pronunciara mucho antes. Es ahora cuando la reflexión se ha elevado a la categoría de icono intelectual, a talla universal del pensamiento.
La cantautora María Ostiz lo tenía claro hace más de tres décadas cuando compuso una popular canción titulada “Un pueblo es”. Decía así: “Con una frase no se gana a un pueblo/ ni con un disfrazarse de poeta/ A un pueblo hay que ganarlo con respeto/ un pueblo es algo más que una maleta./ Con una frase no se gana a un pueblo/ ni con un disfrazarse de poeta./ A un pueblo hay que ganarlo frente a frente/ respetando las canas de su tierra.” ¿Estaría pensando en algún tipo como Zapatero?
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