Uncategorized

El retrovisor de Elena Salgado

Es lógico pero reprochable que el Gobierno no quiera hablar del año 2011, ni del 2010 tampoco.

La Vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, ha tenido que recurrir al siglo XVII para darle la réplica al discurso del líder de la oposición, Mariano Rajoy, en el debate parlamentario de los presupuestos generales del Estado. Bueno, al siglo XVII no, pero sí todo lo atrás que pudo en el tiempo para poder encontrar algún asidero ante el torrencial crítico que se le vino encima.
 
Recordemos que la cita en el Congreso de los Diputados era para tratar de las cuentas públicas para el año próximo; que en torno a ese epígrafe genérico era oportuno describir la situación económica actual, las principales magnitudes que la explican y ensombrecen; que tenía sentido blandir otras capacidades distintas para hacer de otro modo las cosas y realizar también alguna imputación de responsabilidades políticas ante el desastroso panorama actual y venidero. Este era el planteamiento sintético más razonable que cabía esperar en ese debate del partido que es la alternativa al Gobierno.
 
Salgado, que poco o nada ha debido remejer en el guisote de los acuerdos del PSOE con el PNV y Coalición Canaria, optó para contestarlo por la afamada técnica del retrovisor, situando su mayor interés en los pactos de investidura que alcanzó Aznar en 1996, también con el PNV. “Improvisó” citas literales, contextos de la época, letras pequeñas y otras circunstancias menudas y anecdóticas que terminaron sumiéndola progresivamente en el más absoluto simulacro de argumentación.
 
Es lógico pero reprochable que el Gobierno no quiera hablar del año 2011, ni del 2010 tampoco. Nada hay ni se avecina que le permita adoptar algún punto de engallamiento, petulancia, confirmación o sospecha siquiera de éxito. Mucho más cómodo es pasar el mal trago volviendo la vista atrás, escudriñando resquicios embarazosos del adversario y distrayendo la atención del respetable.
 
Es una manera de afrontar la realidad que acredita muy poca disposición de mejorarla y toda la fragilidad y el ayuno, incluso dialéctico, en la propia defensa de lo que está haciendo el Gobierno.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú