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“Elecciones” en Nicaragua: tardío “volte-face” argentino

En el seno de la OEA, la Argentina, finalmente y después de mucho dudar, apoyó una condena regional dura contra Nicaragua,…


 
… rechazando así, de plano, la pretendida legitimidad de las recientes elecciones presidenciales realizadas en ese claramente autoritario país. Lo hizo después de lamentables titubeos y de emitir mensajes contradictorios. De proyectar más desconfianza, entonces, dentro y fuera de nuestro país.
 
Tardíamente, nuestro país corrigió así su rumbo y acompañó acertadamente a la amplia mayoría de los países latinoamericanos que rechazaron claramente la pretendida “legitimidad” de esas elecciones, que obviamente fueron fraudulentas.
 
¿O no es fraudulento nada menos que encarcelar a todos y cada uno los posibles opositores reales alas siempre desmedidas ambiciones del dictatorial matrimonio Ortega, que obviamente busca eternizarse en el poder en Nicaragua?
 
Es rigurosamente cierto: las recientes elecciones nicaragüenses “no fueron libres, justas, ni trasparentes”, conforme lo sostuvo,muy correctamente, la OEA.
 
Argentina, con su “volte-face”, acompañó así, sensatamente, a El Salvador, los Estados Unidos, Granada, Guatemala, Guyana, Haití, Jamaica, Panamá, Paraguay, Perú, la República Dominicana, Surinam, Trinidad–Tobago, Uruguay, Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica y Ecuador.
 
Sólo siete países, en cambio, se abstuvieron. Ellos fueron: Honduras, México, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, Belice, Bolivia, y Dominica. La propia Nicaragua, por supuesto, votó en contra. La mayoría de ellos recibe petróleo venezolano a precios y en condiciones subsidiadas. Por ello, “venden” sus votos en este tipo de asuntos.
 
La Argentina esta vez se “soltó”, acertadamente, de México, de cuya mano el actual muy desprestigiado presidente argentino, Alberto Fernández, prefiere siempre, insólitamente, caminar. Presumiblemente, para así no tener que tomar decisiones que generen alguna responsabilidad o produzcan, de pronto, efectos que, por el motivo que sea, puedan resultar incómodos.
 
Pero lo cierto es que nunca es tarde cuando la dicha es buena y que el mencionado “volte –face” de nuestro país debe ser bienvenido.
 
Pudo más la sensatez que las presiones de Cuba, Venezuela y de nuestra propia vice-presidente.
 
El actual Canciller, Santiago Cafiero, de profesión: librero, que muy poco sabe de política exterior, finalmente eligió el camino correcto, que es el de defender, siempre, a las instituciones centrales de las democracias y a las libertades personales; por oposición a tener una conducta poco digna, propia de los “sepulcros blanqueados” y apoyar a las fracasadas dictaduras de izquierda que existen en nuestra propia región. Una de cal y otra de arena, en consecuencia, curiosamente al compás de vientos y urgencias siempre cambiantes. 
 
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante a Naciones Unidas.
 

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