Santi Lucas
El gobierno español está dispuesto a plantar cara a Bruselas para impedir a toda costa que la empresa alemana E.ON formalice su golosa OPA sobre la eléctrica española Endesa, en detrimento de la preferida del Ejecutivo español que es Gas Natural. Lo que empezó siendo una operación empresarial, de envergadura pero sin desbordar los límites del libre mercado y el debate de garantizar la competencia, va camino de provocar un serio enfrentamiento entre las autoridades españolas y comunitarias, y ha originado ya un fuerte encontronazo entre las dos principales fuerzas políticas.
La Comisión Europea se ha mostrado dispuesta a abrir un expediente sancionador a España por reformar las competencias de su Comisión Nacional de la Energía para permitir que esta vete a E.ON con el pretexto de su intromisión en un sector estratégico nacional como el de la energía. El gobierno español ha anunciado que, mañana jueves, podría contestar a los requerimientos de Bruselas, sólo después de que el Congreso de los Diputados convalide en el Pleno de la Cámara el Real Decreto que aprobó el pasado 24 de febrero.
No será fácil que el gobierno de Zapatero convenza de la idoneidad de sus intenciones proteccionistas a la Comisión Europea, como tampoco lo va a ser que, visto lo visto, ceda un ápice en su empeño para que Gas Natural logre su presa. Así las cosas, veremos muy pronto cuál es la capacidad comunitaria para imponer sus tesis a un país miembro y cuál es el límite de la armonización y arbitraje europeos que España está dispuesta a sobrepasar en esta materia.
También ha afectado muy claramente la OPA de E.ON sobre Endesa a las relaciones políticas internas en España. Desde la oposición se ha venido denunciando reiteradamente el favoritismo que el Gobierno está mostrando hacia Gas Natural, sus injerencias en el trámite de adquisición de Endesa y la implicación directa y personal del propio presidente del Gobierno en el procedimiento. Por su parte, el Ejecutivo defiende su incumbencia en la operación con argumentos de interés energético nacional y no de interés de los accionistas de Endesa, muy primados por la oferta de adquisición alemana. Se ha llegado a plantear la cuestión en términos peregrinos de españolismo y catalanismo o sus antípodas, según se ubiquen a los políticos a favor de una u otra alternativa. Un líder nacionalista catalán ha llegado a declarar que el PP trata a los catalanes como extranjeros en España por el tema de la OPA.
Este es un malísimo ejemplo de intervensionismo gubernamental a la carta que va a poner a prueba a la Comisión Europea y a servir de importante aviso para navegantes.









