Europa, Política

Europa sanciona, muy duro, a Polonia

Desde hace rato ya, las relaciones entre la Unión Europea y Polonia, uno de sus Estados Miembros, están muy tensas. Los desencuentros son realmente graves.

Polonia es acusada de tratar de “manipular” a sus jueces y tribunales, quitándoles independencia. Lo que contradice uno de los principios considerados básicos y centrales de la democracia: aquel que establece que los jueces deben, siempre, ser totalmente independientes del poder político. Por ello, es realmente grave.

El pasado 27 de octubre, la Corte Europea de Justicia, a solicitud expresa de la Comisión de la Unión Europea, condenó a Polonia a pagar una pesada multa, de nada menos que un millón de euros, por día. A la manera de sanción por la vía de las llamadas “astreintes”. Lo que es inédito.

Porque, pese a lo que había comprometido, Polonia aún no había disuelto la llamada “Cámara Disciplinaria” de su Corte Suprema, institución que, para el referido alto tribunal europeo, interfiere negativamente, en contra de asegurar la necesaria independencia de su Poder Judicial.

Para Polonia, en cambio, esa inusual “Cámara” es un instrumento imprescindible para “proteger y librar a sus jueces de la corrupción”, que el gobierno actual sostiene anida evidentemente entre algunos de los magistrados polacos. Particularmente entre aquellos que cuentan con mayor antigüedad.

El 15 de julio pasado, el tribunal antes referido, en supuesta defensa del “estado de derecho”, había ya ordenado claramente el “cese”inmediato de las actividades de la referida “Cámara” polaca. Lo que el gobierno de Polonia, en actitud desafiante, incumplió parcialmente.Pese a haberse comprometido previamente a hacerlo.

El 7 de octubre de 2021, para hacer las cosas aún más complejas, el propio Tribunal Constitucional de Polonia había decidido, sorpresivamente, que el derecho europeo no es superior, ni cede, frente al derecho “interno”(el “nacional”) de Polonia, al que, en cambio, atribuyó primacía. Provocó así todo un inesperado“sismo” jurídico en toda la Unión Europea.

Además, los fondos europeos que corresponden a Polonia en los esfuerzos comunes por tratar de paliar los daños económicos generados por la pandemia del llamado Covid-19, han sido “retenidos” por los respectivos organismos europeos. No desembolsados, a la manera de dura “presión”. Hablamos de unos 36.000 millones de euros. No es poca cosa. Para Polonia, eso es considerado como un verdadero “chantaje financiero”, que indigna a su gobierno.

Queda visto, entonces, que las tensiones entre Polonia y la Unión Europea son bien graves y que, por ahora al menos, no hay demasiadas señales de que ellas desaparecerán pronto.

Para todos por igual, dentro y fuera de Europa, lo referido conforma un tema complejo, por cierto. Muy singular y sensible, que debería resolverse sin demoras.

(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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