En la Argentina está meridianamente claro que los Kirchner han pervertido íntegramente el mundo de la política, al que suponen exento de todas las pautas morales.
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Martes, 21 de julio 2026
En la Argentina está meridianamente claro que los Kirchner han pervertido íntegramente el mundo de la política, al que suponen exento de todas las pautas morales.
No obstante, pese a que ellas han dispuesto esa suspensión, los Kirchner siguen adelante, como si nada hubiera pasado. Sin respetar las sentencias emanadas de la justicia, han designado a Gabriel Mariotto (que hasta ahora se desempañaba como “interventor” de la “Autoridad de Aplicación” de los medios de comunicación radioeléctricos) como Presidente de la nueva (e irregular) “Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual”).
En ese carácter, Gabriel Mariotto sale ahora nuevamente “de gira” por el mundo, pagada -cabe presumir- por el dinero de los argentinos, del que dispone para predicar su evangelio, el del control de los medios de comunicación masiva. Prédica en la que paradójicamente lo acompañan activamente dos notorios periodistas que apuntalan ideológicamente a los Kirchner. Me refiero a Horacio Vervitsky (beneficiario de una amnistía por su presunta participación en los hechos de violencia de la década de los 70) y Héctor Timerman (que hoy es Embajador del gobierno de los Kirchner en Washington).
Hasta allí quizás tan sólo una violación de las órdenes judiciales. Pero hay algo más. Como siempre con los Kirchner. Y grave.
A Mariotto lo acompañará en su periplo por la Vieja Europa -donde se entrevistarán con parlamentarios y dirigentes sindicales- un hombre que es un feo símbolo kirchnerista. Quizás el más evidente: Luis D’ Elía. Este individuo personifica la prepotencia; recurre constantemente a la intimidación; siembra todo lo que puede el resentimiento y los rencores (él mismo dice, increíblemente, que lo mueve el “odio” a todos quienes no son como él); y produce toda suerte de atropellos, hasta físicos.
Se trata de uno de los más conocidos líderes “piqueteros” que encabeza agrupaciones que van al “choque” cuando el gobierno los convoca y los necesita. A palos, de ser necesario, desalojando o disolviendo así las manifestaciones opositoras de protesta. Todo lo contrario de la tolerancia democrática, del respeto civilizado, de la educación más elemental y -obviamente- del pluralismo. Alguno diría: fascismo puro, a cara descubierta. Ese es el perfil del nuevo “embajador”.
Luis D’ Elía es, en rigor, un ex maestro secundario de La Matanza, que según las informaciones periodísticas estuvo (por su “activismo”) en los hechos muy pocas horas en las aulas, trabajando. En rigor, prefirió la dirigencia sindical. Correligionario primero de Adolfo Pérez Esquivel, se distanció luego de él. Con la filosofía de la “teología de la liberación”, militó inicialmente en las filas de la izquierda radical de la democracia cristiana, de la que luego también se alejó. El militante cura párroco de La Matanza, Enrique Lagadula, de pensamiento “tercermundista”, es todavía hoy un referente para Luis D’ Elía.
Su primera incursión exitosa en la política ocurrió en el seno del FREPASO, en el que también recaló, de la mano de “Chacho” Álvarez. Ocurrió cuando en 1997 fuera legislador municipal en La Matanza, por esa agrupación política.
En el 2001 fue acusado de quedarse con una parte de los subsidios que obtenía para sus militantes. En el 2003, con esa “foja de servicios”, fue designado por Néstor Kirchner como Subsecretario en su Gabinete Nacional. En el 2004 lideró el asalto a una estación policial, incendiándola y saqueándola.
Desde el 2007, cuando viajara a Irán en compañía de sus correligionarios: Mario Cafiero y el Padre Luis Marinello, es un ardiente defensor de Irán y de su programa nuclear. También apoya abiertamente a Hamás. Por ello ha participado notoriamente en las primeras filas de distintas marchas callejeras contra Israel.
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