Un total de 62 naciones han firmado ya en Nueva York el primer tratado destinado a regular el comercio de armas convencionales en el mundo que asciende a 70 mil millones de dólares, pero Estados Unidos, el principal proveedor de armas en el mundo, aún no se suma a la iniciativa, aunque espera hacerlo pronto.
Un total de 62 países han firmado ya en Nueva York el Tratado de Comercio de Armas, que fue aprobado el pasado 2 de abril por la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU). El objetivo de este acuerdo es evitar que los arsenales militares caigan en manos de criminales o grupos terroristas con antecedentes de violación de los derechos humanos. Se trata de un mercado que supera los 80.000 millones de dólares al año. El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, ha asegurado que el acuerdo pondrá fin al comercio indiscriminado de armas, de acuerdo con su portavoz, Martin Nesirky.
Además de armas, este tratado incluye vehículos blindados de combate, piezas de artillería de gran calibre, aviones de combate, helicópteros de ataque, naves de guerra, misiles y lanzamisiles, además de armas pequeñas.
Los únicos países que han votado en contra de este Tratado han sido Irán, Siria y Corea del Norte, porque eludieron una conferencia para redactar el documento en la sede de la ONU en marzo, donde no se consiguió alcanzar un consenso suficiente para adoptar el pacto.
El primero en firmar fue el Ministro de Argentina, seguido de representantes de países europeos como Francia y Gran Bretaña, además de los latinoamericanos Costa Rica, Brasil, México y Chile. En África, alguno de los Estados que han participado en la firma de este Pacto han sido Costa de Marfil, Senegal y Malí.
Estados Unidos, que es el principal país proveedor de armas de todo el mundo, no ha firmado en esta primera ronda, pero se ha comprometido en hacerlo lo antes posible. Países como Rusia y China de momento no han manifestado su opinión, aunque es poco probable que firmen este acuerdo.
La posición de España
España le ha dado este lunes una gran importancia a la firma del Tratado sobre Comercio de Armas. El encargado de hacerlo fue el ministro español de Industria y Energía, José Manuel Soria, que afirmó que “estamos viviendo un momento histórico”, y dijo que el tratado “supondrá una diferencia para millones de personas” que sufren los efectos del tráfico de armas y del escaso control que hay sobre este mercado.
Hasta que el acuerdo entre en vigor oficialmente, España ha anunciado que aplicará los artículos 6 y 7 de este texto, que hacen referencia a la evaluación de las exportaciones de armas, apoyándose en cuestiones referentes a los derechos humanos o al riesgo para la paz y la seguridad internacionales.
En unas declaraciones tras la ceremonia, el ministro español subrayó que “es la primera vez en la historia” que se firma “un acuerdo para establecer controles en materia de venta de armas que vayan o puedan ser susceptibles de ser usadas en genocidios o crímenes contra la Humanidad”. El ministro ha querido recordar que este proceso de negociación ha sido un trabajo que se ha prolongado durante diez años,”ha sido un camino difícil y arduo”, y que por fin se ha creado una norma para “controlar el tráfico ilícito de armas para evitar que se produzcan genocidios, crímenes contra la Humanidad o crímenes de lesa humanidad”.
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