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A pesar de los encuentros, las diferencias subsisten entre la UE y Mercosur. Aquí, Ursula von der Leyen y Luiz Inácio Lula da Silva.Imagen: JEAN-CHRISTOPHE VERHAEGEN/AFP

A pesar de los encuentros, las diferencias subsisten entre la UE y Mercosur. Aquí, Ursula von der Leyen y Luiz Inácio Lula da Silva.Imagen: JEAN-CHRISTOPHE VERHAEGEN/AFP

¿Fracasó el acuerdo UE-Mercosur?

Oficialmente no se da aún por fracasado el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y los países del Mercosur, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Pero en la cumbre que se celebra en Río de Janeiro, se prepara una declaración sobre el aplazamiento del acuerdo.

Según informaciones del diario Folha de Sao Paulo, habría de aclararse que “las negociaciones del acuerdo no han fracasado, sino que han de continuar pese a las controversias de los pasados días”. Eso habría de ocurrir inmediatamente tras la toma de posesión del nuevo presidente argentino, Javier Milei, el 10 de diciembre.

Para el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, es un amargo revés político. Su objetivo era sellar el acuerdo durante la presidencia brasileña del Mercosur, es decir, hasta el 6 de diciembre. No obstante, no se da por vencido, e indicó que sería irracional no firmar el tratado, después de haber negociado más de 20 años. “Soy brasileño y nunca me rindo”, dijo en una conferencia de prensa conjunta con el canciller alemán, Olaf Scholz.

¿Negociaciones indefinidas?

Efectivamente, las negociaciones comenzaron en 2000. El último traspié se relaciona con las elecciones argentinas. Buenos Aires informó a los integrantes del Mercosur, el 22 de octubre, que no tomaría decisiones al respecto antes de que asumiera Milei. De acuerdo con informaciones de prensa, eso condujo a que el comisario de Comercio de la UE, Valdis Dombrovkis, suspendiera su asistencia a la cumbre de Río de Janeiro.

Pocos días después, tras un encuentro con Lula en la COP28, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, calificó el tratado de “anticuado” e “incoherente”.

No obstante, el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Mauro Vieira, no quiere perder la esperanza. “Creo que es un acuerdo interesante, que tendrá importancia estratégica no solo para el Mercosur, sino también para la Unión Europea”, dijo en entrevista con DW.

Comunidad valórica

El acuerdo daría vida a una zona de libre comercio con más de 743 millones de habitantes, que sería la más grande del mundo. Los vínculos comerciales entre ambos bloques ya son estrechos. De acuerdo con datos de la UE, sus inversiones en los países del Mercosur aumentaron de 130.000 millones de euros en el año 2000, a un total de 330.000 millones en 2020.

Pero no se trata solo de eliminar barreras comerciales. “Como democracias, los países del Mercosur son socios importantes en el plano valórico”, indicó recientemente en un análisis Samina Sultan, experta en comercio exterior del Instituto Alemán de Economía (IW). A su juicio, la UE no puede permitirse reducir sus esfuerzos en la región porque, a diferencia suya, China ha ampliado continuamente su presencia en los países del Mercosur en los últimos años.

Comercio con China

De acuerdo con la plataforma UN Comtrade, de la ONU, las exportaciones de la región a China crecieron entre 2012 y 2022 en un 12 por ciento, elevándose a 100.000 millones de dólares anuales. Las importaciones de China aumentaron en un 80 por ciento en el mismo período, cifrándose en 92.000 millones de dólares. En cambio, el comercio del Mercosur con la UE se estanca en un nivel de aproximadamente 60.000 millones de dólares anuales.

Producción de autos chinos en Montevideo.
En Montevideo se producen autos chinos de la marca “Geely” para el mercado latinoamericano.Imagen: Nicolas Celaya/Xinhua/IMAGO

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, que asume por turno la presidencia del Mercosur, culpa a la UE de un eventual fracaso de las negociaciones, argumentando que plantea exigencias que no se puede satisfacer, especialmente en el área del medioambiente.

A diferencia de sectores políticos y económicos, muchas organizaciones ambientalistas y defensores de los derechos humanos muestran alivio por el aplazamiento del acuerdo, y demandan que sea negociado nuevamente.

Astrid Prange De Oliveira para DW

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