El Primer ministro francés, François Fillon, anuncia una ayuda estatal de “5.000 a 6.000 millones de euros” para el sector automovilístico, golpeado por una grave crisis.
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Martes, 21 de julio 2026

El Primer ministro francés, François Fillon, anuncia una ayuda estatal de “5.000 a 6.000 millones de euros” para el sector automovilístico, golpeado por una grave crisis.
Inyecta entre 5.000 y 6.000 millones
La grave crisis que azota al sector automovilístico, en Francia y en todo el mundo, ha llevado al Gobierno galo a intervenir y tomar medidas urgentes.
“Nuestro esfuerzo a favor de los constructores será masivo ¿De qué estamos hablando? De sumas del orden de 5.000 ó 6.000 millones de euros”, declara el jefe de Gobierno del Presidente francés, Nicolas Sarkozy.
Sin embargo, el Primer ministro advirte que “no habrá un esfuerzo estatal sin un compromiso de los constructores”. “No se trata de que el Estado ayude a un constructor que decida cerrar uno o varios lugares de producción en Francia“, insistió. Tampoco se tratará de decir “tomamos y deslocalizamos”, agrega Fillon.
Además de la inyección económica, destaca el plan de 400 millones de euros para el desarrollo de vehículos limpios o la creación de un fondo de inversión estratégico para el sector de 300 millones de euros y la prima de 1.000 euros por desguace, para incentivar el consumo.
“Esperamos a cambio que sus compromisos sean ejemplares, tanto sobre los volúmenes de producción en Francia como en términos de relaciones respecto a la cadena de subcontratistas”, añade.
También confía en que la Comisión Europea se pronuncie sobre el plan de apoyo nacional para el sector del automóvil, pero igualmente advirte de que Francia “no va a esperar tres meses”.
“No vamos a reproducir lo que pasó con el plan de financiación de los bancos. Cuando hay un incendio, cuando hay una urgencia hay que reaccionar y hay un momento en el que la doctrina es muy interesante pero la doctrina no permite salvar al enfermo”, dice. Para el Primer ministro, se necesita dar “una respuesta masiva”.
“Nuestro desafío no es sólo limitar el impacto de la crisis sino dar un futuro al sector”, resume Fillon, que apuesta también por cambios en el seno del propio sector. En su opinión, la estrategia de los constructores basada en el bajo coste “no es sostenible” y el beneficio a corto plazo “no es compatible con la competitividad a largo plazo”.
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