América, Política

La hipocresía vive cómoda en el ámbito de la política

Victoria Donda Perez es una joven mujer del peculiar mundo de la política, que alguna vez ocupara una banca en la Cámara Baja del Poder Legislativo Nacional.


     
Su historia personal es, por lo menos, compleja. Nació en cautiverio, en 1977, en la ESMA, de padres desaparecidos, que fueron objeto de persecución por parte de la dictadura militar.

De profesión abogada, trabaja ahora, aparentemente al menos, en el delicado capítulo de los derechos humanos. Pero no es necesariamente un ejemplo, en materia de cumplimiento de las normas.

Después de un turbio episodio en el que Donda, según algunos,intentara reemplazar el pago de parte del sueldo de su mucama, Aminda Banda Oxa, de nacionalidad boliviana, por un “plan social”, ahora logró que su novio actual, Federico Diberto, fuera designado en la Cancillería, como vocal de la Comisión de los Cascos Blancos, en un cargo rentado.

Esto pese a que Diberto carece absolutamente de experiencia en temas humanitarios, salvo algunas tareas menores aparentemente realizadas para la organización social “Barrios de Pie”, en la localidad de Morón, en la Provincia de Buenos Aires.

Su sueldo en el Estado argentino, se estima, superará los 200.000 pesos mensuales, de bolsillo. El conocido lema peronista: “Para los amigos todo”, parece haber sido objeto de cumplimiento, una vez más, desgraciadamente.

En el CV personal de Donda, hay ahora “una mancha más”, que por cierto la define, sin la menor duda. No todo lo que reluce es necesariamente oro, queda visto. Tampoco en torno a la mencionada Victoria Donda Perez.
 
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
 

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