El mandatario turco, Abdullah Gul, aceptó por primera vez una invitación de Armenia para ver un partido de fútbol entre las respectivas selecciones nacionales y viajará mañana a Eriván, según informó hoy la oficina presidencial en Ankara
Europa lo celebra
Armenia no mantiene relaciones diplomáticas con Turquía a raíz de que Ankara no reconoce su responsabilidad en el genocidio cometido por el Imperio Otomano entre 1915 y 1917.
Turquía congeló sus relaciones con Armenia en 1993, cuando este país se anexionó el enclave de Nagorno Karabaj, que forma parte de Azerbaiyán pero cuenta con mayoría armenia. Ankara cerró entonces sus fronteras con Armenia, que permanecen clausuradas.
El presidente armenio, Serzh Sargsian, invitó a Gul a asistir al partido entre los seleccionados de ambos países por la primera fecha de la eliminatoria europea hacia el Mundial de Sudáfrica 2010.
La visita del presidente turco es entendida en Ankara como una posibilidad para recomponer las relaciones entre ambos países.
La Unión Europea esperanzada
La presidencia francesa de la Unión Europea (UE) mostró ayer su satisfacción por la visita del presidente de Turquía, Abdulá Gül, a Armenia, que calificó de “altamente simbólica”.
“Este viaje histórico constituye un gesto muy alentador para las relaciones entre Armenia y Turquía. Esperamos que esta visita altamente simbólica cree un clima favorable a la normalización de las relaciones entre los dos países”, dice el comunicado de la presidencia francesa del Consejo de la UE, que además resalta que sigue con “gran interés” la iniciativa turca sobre “una plataforma de estabilidad y cooperación en el Cáucaso“.
“Se trata de una contribución importante de Turquía a la estabilidad, la seguridad y el desarrollo de esta región, que toma una dimensión nueva en el contexto del conflicto en Georgia”, señala la nota. El acercamiento entre Ankara y Eriván adquiere una importancia particular en el contexto de la reciente guerra entre Georgia y Rusia y la ocupación por las tropas de Moscú de las regiones separatistas de Abjazia y Osetia del Sur, así como de parte del territorio georgiano.
El gasoducto que, pasando por Turquía, traería el gas del mar Caspio a Europa debía cruzar Georgia precisamente por la tirantez entre Armenia y Turquía. En la actual situación, podría resurgir la opción de Armenia, más racional, económica y directa.
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