América, Política

El kirchnerismo define de pronto –mal- al presidente Alberto Fernández, que hasta no hace mucho era su obvio testaferro

Así son los peronistas, queda visto. Las próximas elecciones nacionales, en el mes de noviembre venidero, podrían contener una catástrofe electoral para quienes han deformado al peronismo tradicional transformándolo en una mera variante más, burda, del “populismo”.


Por boca de la economista ultra K, Fernanda Vallejos, el “kichnerismo” acaba de definir al presidente Alberto Fernández, sin pelos en la lengua y con palabras que lucen casi injuriantes.

En efecto, lo ha tildado de “mequetrefe”. Sin rodeos.
Esto es, de “insignificante”, de persona de poco provecho y carente de fortaleza. Y de “inútil” y petulante.

No es poco, respecto de aquel al que ponderaron, votaron y apoyaron confiadamente, sin mayores reservas, hasta no hace mucho.

Es una evidente falta de respeto y, más aún, una expresión de desagradecimiento a quien ha estado dispuesto a ser nada menos que el “mascarón de proa” de una Cristina Fernández de Kirchner que procura salir impune (y sin devolver lo ilegítimamente percibido) de la llamada “causa de los cuadernos”, que tiene que ver con sus presuntos actos de corrupción.

Así son los peronistas, queda visto. Las próximas elecciones nacionales, en el mes de noviembre venidero, podrían contener una catástrofe electoral para quienes han deformado al peronismo tradicional transformándolo en una mera variante más, burda, del “populismo”.
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
 

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