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La campaña para las próximas elecciones ya ha comenzado

Hay que empezar enseguida la tarea y con plena dedicación a lo que se ha comprometido ante la gente.

El primer día de las próximas elecciones municipales y autonómicas –la campaña de las generales está ya en plena efervescencia- fue el pasado 23 de Mayo. No acaban de entenderlo así algunos de los recientes candidatos ni de los estrenados cargos electos. Se empeñan en improvisar al final de la legislatura, intentando hacer en quince días lo que no han hecho en cuatro años y, claro, después pasa lo que pasa. Los elegidos no contestan ni a los mensajes de felicitación y los derrotados se hacen también los suecos ante las  demandas de autocrítica. Ni unos ni otros responden al don de la oportunidad. En ambos casos, los ciudadanos comienzan a tomar nota de la indiferencia y a dar las primeras pinceladas del cuadro que compondrán a su debido tiempo.
 
Mantener la tensión es imprescindible. Si uno no está dispuesto a hacer un ejercicio intenso de comunicación, de contacto, de proximidad y de cercanía a la gente, de coherencia, sencillez y accesibilidad es mejor que abandone la política y satisfaga su vanidad personal por otro medio. Si las urnas son sólo un trámite engorroso para adquirir una presunta superioridad, tomar distancia, y no para sacrificarse en beneficio de los demás el recorrido será muy corto.
 
Hay que empezar enseguida la tarea y con plena dedicación a lo que se ha comprometido ante la gente. Hay que dar una lección permanente de sentido común y de respeto a los ciudadanos, con los pies siempre en el suelo y la inteligencia y el oído bien dispuestos.
 
Si la campaña electoral se reparte equitativamente entre cada día de los próximos cuatro años crecerá la capacidad de discernir, la madurez democrática y se avaluará mejor a los futuros aspirantes.
 
El 22 de mayo, la inmensa mayoría de los españoles ha confiado en el Partido Popular para liderar la salida de la crisis. El Partido Popular presentó un programa de austeridad y transparencia para crear empleo, sin subir los impuestos ni hacer recortes sociales. Las medidas eran, entre otras, las siguientes:
 
Fijar para las CCAA un techo de gasto no financiero en línea con el definido para los Presupuestos Generales del Estado.
 
Simplificar el sector público autonómico, reduciendo el número de entes y organismos públicos y dotándolo de mayor transparencia y austeridad.
 
Aprobar un Plan Estratégico de Racionalización del Gasto Corriente en cada Comunidad Autónoma y Corporación Local.
 
La creación de centrales de compras, incluso entre Administraciones Públicas de diferente ámbito, para conseguir mejores precios de suministros.
 
Fomentar la cooperación intermunicipal de servicios reduciendo costes.
 
Compromiso de no subir impuestos.
 
Aprobación de un Plan de Emprendedores con medidas de estímulo fiscal y agilización de la creación empresarial y simplificación regulatoria.
 
Medidas de mejora de la financiación a emprendedores.
 
Conseguir la unidad de mercado en la normativa autonómica y local.
 
Auditoría de las cuentas públicas y del entramado de organismos, empresas con participación pública, fundaciones y consorcios.
 
Desarrollo de un “portal de la transparencia” con acceso permanente y sencillo a los ciudadanos.
 
Reconocimiento del profesor como autoridad pública en el ejercicio de sus funciones docentes.
 
Evaluaciones externas sobre los resultados académicos y de gestión de cada uno de los centros educativos.
 
Libertad de elección de centro educativo preservando el sistema de conciertos.
 
Impulsar la creación de centros bilingües, o trilingües allí donde exista lengua cooficial.
 
Incorporar a los baremos de las ayudas públicas el número de miembros de la familia.
 
Con toda lógica, con el apremio que impone la crisis, con la legitimidad del inmenso apoyo popular hay que espabilar, y creo que el PP lo está haciendo.

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