Política

La inutilidad de las víctimas

Santi Lucas

En la inauguración de los cursos de verano, organizados por la Fundación que preside (“Análisis y Estudios Sociales”), José María Aznar ha dicho que el sacrificio de las víctimas del terrorismo en España ha sido inútil,  “les mataron para nada”, puesto que ETA ha logrado guiar al Gobierno a una negociación sobre sus fanáticas, decrépitas y hasta ahora inadmisibles pretensiones soberanistas. Duras palabras de Aznar que le distancian sideralmente de Zapatero y vuelven la vista sobre el papel reservado en este momento a las víctimas en el canje, que no la conquista, de la paz.  Siente Aznar y muchos españoles también la amargura de comprobar que el camino emprendido por la lucha antiterrorista, que en los últimos años nos había dejado muy cerca del fin de ETA, vuelve sobre sus pasos, retrocede al peor punto de partida, sin la menor consideración a las víctimas ni a la justicia que se merecen.


 


El mismo día, Mario Vargas Llosa, durante un acto del Foro de Ermua celebrado en Madrid, alerta que el diálogo con ETA nos puede llevar a una paz “precaria y temporal”, que ocasione un rebrote de la violencia mucho más sangriento que el que se pretende evitar. Para Vargas Llosa, los nacionalismos excluyentes no van a renunciar nunca a sus dogmas, por eso ni ETA ni Batasuna han dejado en ningún momento de reivindicar la independencia del País Vasco.


 


Cualquier ciudadano decente siente el alivio y la dicha de la tregua. Es más, nadie en su sano juicio desea que no se alcance una paz definitiva, sin causar un rasguño más, pero no de cualquier modo. Las víctimas del terrorismo no lo han sido por causa de los errores de cálculo de uno u otro gobierno, ni por fallos de talante, de tacto, tiento o ten con ten respecto a los terroristas y sus fines abominables. El estado de Derecho ha defendido nuestra libertad y democracia contra los que la han pretendido volar por los aires, y cada víctima del terrorismo es el testimonio indeleble de una causa en la que no se puede cejar hasta conseguir la derrota definitiva de ETA.


 


Los miramientos de Zapatero con ETA-Batasuna dividen a los españoles en un dilema falaz y tramposo: o se está con el Gobierno o se está contra la paz. Pues se está con la dignidad, con la memoria, con el recuerdo activo y con el respeto inmenso a las víctimas del terrorismo.

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