India ha pedido a Pakistán un gesto de buena voluntad tras los atentados del Bombay de la semana pasada, de los que culpa al país vecino. Delhi ha demandado a Islamabad la extradición de 20 fugitivos, presuntos responsables de perpetrar atentados en suelo indio.
India exige a 20 terroristas
India advierte que se reserva el derecho a proteger su integridad territorial por cualquier medio. Mientras, Pakistán, que no ha respondido directamente a la petición de extradiciones, lima asperezas con la propuesta de una investigación conjunta de los atentados.
En medio de la tensión diplomática entre India y Pakistán, dos potencias con bombas nucleares y un largo historial de conflictos, Nueva Delhi pide a Islamabad la extradición de esos 20 presuntos terroristas paquistaníes, que, dice, viven tranquilamente en Pakistán.
Entre ellos están el presunto responsable de los atentados de Bombay de 1993, Dawood Ibrahim, o el líder de la formación cachemir Lashkar-e-Taiba, Mohammed Saeed. Esta organización radical islamista con sede en Pakistán, que lucha por “liberar” a la Cachemira india, poblada mayoritariamente por musulmanes, está señalada por las autoridades como responsable por los ataques de Bombay, después de la confesión del único terrorista capturado vivo por las fuerzas de seguridad.
Tras la petición, el ministro indio de Exteriores alude a una posible acción militar. “No comento las opciones militares, lo que digo es que cualquier país soberano tiene derecho a proteger su integridad territorial y a poner en práctica las acciones apropiadas cuando lo crea necesario”.
La exigencia de que Pakistán entregue a las autoridades indias los fugitivos se produjo por primera vez tras un atentado perpetrado en diciembre de 2001 contra el Parlamento indio y del que Nueva Delhi responsabilizó a milicianos con sede en Pakistán. En aquel momento, Islamabad dijo que quería que se le presentasen pruebas. El entonces presidente paquistaní, Pervez Musharraf, afirmó que nunca extraditaría a ciudadanos paquistaníes a India pero no descartó enviar a ciudadanos indios a su país.
Sin embargo, esta vez, la brutalidad de los ataques y su repercusión internacional añaden más urgencia al asunto en los despachos de Nueva Delhi. El Gobierno indio ha convocado al jefe de la legación diplomática paquistaní en Delhi, Shahid Malik, para entregarle una protesta formal por la implicación de “elementos de Pakistán” en los atentados de Bombay. Según un comunicado oficial, el Gobierno indio ha transmitido al embajador su exigencia de que Pakistán adopte una “acción enérgica” contra esos responsables. “La comunidad internacional nos apoya, incluido el nuevo presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama“, ha asegurado el ministro de Exteriores indio.
Pakistán no ha respondido directamente a esta petición y se ha limitado a decir que va a “elaborar una respuesta”, una vez que estudien el caso. Sin embargo, ha tratado de relajar la tensión con un ofrecimiento, el de una “comisión conjunta” para investigar los atentados que mataron a 183 personas en Bombay. “Tenemos que estudiarlo detenidamente y una vez que lo hagamos, elaboraremos una respuesta”, ha dicho la ministra de Información, Sherry Rehman. Poco después, el ministro de Exteriores paquistaní, Shah Mehmud Qureshi, ha ofrecido a la India la creación de una “comisión conjunta” para investigar “el atroz acto terrorista”. El Gobierno paquistaní ha condenado el ataque terrorista y ha rechazado de pleno la implicación de su servicio secreto, el poderoso ISI, en la matanza.
En un discurso televisado a la nación, el ministro ha reclamado que tanto la India como Pakistán eviten “el juego de acusaciones y propaganda hostil” que sólo beneficia a los terroristas. En su oferta a la India, Qureshi ha propuesto que la comisión conjunta esté presidida por los consejeros de seguridad nacional de ambos países y se reúna “lo antes posible para intercambiar información” sobre el atentado.
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