América, Política

Los ´dueños´ de la Argentina ordeñan a toda máquina a su sector rural

El año pasado solamente, el campo argentino generó exportaciones por un orden de 3.126 millones de dólares. El comprador más importante de sus productos fue China.


El actual presidente argentino, Alberto Fernández y su verdadera “mandante”, la vice-presidente Cristina Fernández de Kirchner, no tienen la menor idea de cómo funciona efectivamente el campo, ni acerca de lo que el sector rural en definitiva significa para el país y para su capacidad exportadora. Lo que es grave en un país que arrastra una enorme deuda externa (frente a la cual no ha redimensionado un centímetro su agobiante sector público, ni su gigantesco universo de susidios sociales (que se otorgan contra votos, como contraprestación).

Nuestra Argentina debe, asimismo, generar dólares para poder así atender debidamente su endeudamiento y no caer, una vez más, en incumplimientos.

El año pasado solamente, el campo argentino generó exportaciones por un orden de 3.126 millones de dólares. El comprador más importante de sus productos fue China.

La patológica dupla de los Fernández acaba, pese a ello, de tomar una medida que seguramente preocupa, muy seriamente, a los acreedores de nuestro país: la de prohibir las exportaciones de carne, para que así bajen los precios domésticos, como si estuvieran desacoplados de los del mundo entero. Con el consiguiente bajón de los ingresos en divisas por exportaciones, que ya no existirán, en el corto plazo al menos.

Vamos, es obvio, camino a un problema grande, con total inconsciencia o con claros designios políticos ocultos. Y con evidentes responsables.

Alberto Fernández, al asumir la primera magistratura de la Argentina, dijo inesperadamente “extrañar” a Hugo Chávez, con quien obviamente compartía alegremente una ideología marxista, ya fracasada en todo el mundo.

Además tiene un problema, que es la evidente falta de idoneidad para el alto cargo público que circunstancialmente desempeña, lo que no es un tema menor. Nunca en su vida manejó algún negocio privado de significación. Hoy nos tiene a todos en sus inexpertas manos, lo que no es tranquilizador.

Para peor, desde la vice-presidencia le están serruchando constantemente el piso nada menos que al encargado de conducir los temas de contenido económico: Martín Guzmán. Y están imprimiendo, desde el Banco Central, dinero a lo loco, sin respaldo alguno.

El final previsible es muy poco atractivo. Es tiempo de prudencia. Para el sector privado, al menos.

(*) Ex Embajador de le República Argentina ante las Naciones Unidas.
 

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