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“Los Embajadores” de los Kirchner vacacionan en Irán…

La gira fue aparentemente organizada y pagada, en alguna parte al menos, por el socialismo italiano, de la mano de Giulietto Chiesa.

Desde estas mismas columnas anunciamos -hace un par de semanas- que dos extraños “embajadores” de los Kirchner estaban saliendo de “gira” por la Vieja Europa para defender allí, ante sus correligionarios y compañeros de ruta, la recientemente sancionada “Ley de Servicios de Comunicación Audiovisuales”, N° 26.522 de la Argentina, con la que se pretende amordazar y controlar a los medios de comunicación masiva. Para instalar un discurso único: el de los Kirchner.
 
Se trataba, dijimos entonces, del jefe de la nueva “Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisuales”, Gabriel Mariotto -de quien se dice fuera titular de una radio clandestina- y del piquetero y activista pro-iraní, Luis D’Elía, una de las “espadas” a sueldo predilectas de los Kirchner, persona que se jacta de odiar a todos quienes no son como él o no piensan como él. Un intolerante y violento, por definición. Increíble, pero así son los “embajadores” de los Kirchner.

Pero -hablando de defensores de la imposición de restricciones a los medios- lo más insólito es encontrar además otras dos “espadas”, que son periodistas. Uno que, como periodista, es más bien mediocre, hoy embajador de los Kirchner en Washignton DC, de desempeño también para el olvido: Héctor Timerman. El otro es el ideólogo que, desde hace rato, orienta a los Kirchner. Es, según algunos, nada menos que el ex jefe de inteligencia de los subversivos en la década de los 70. Un hombre que, amnistiado, eludió enfrentar sus posibles responsabilidades por los atentados contra civiles inocentes cometidos por la guerrilla urbana durante el conflicto armado interno que asolara a la Argentina en ese entonces. Un ideólogo “pesado” de la izquierda radical. Un hombre cuyo medio (“Página 12”) recibe -desde hace seis años- una avalancha de publicidad oficial por su obscena lealtad con el “modelo” kirchnerista. En retribución colgó sayos a medio mundo e inventó complots inexistentes, uno tras otro. Hablo de Horacio Verbitsky, el númen del gobierno. Ambos defienden -a capa y espada- la norma con la que los Kirchner pretenden amordazar a los medios, que la oposición se apresta ahora a modificar. Son los embajadores K “permanentes”, por oposición a Mariotto y D’Elía que son sólo “itinerantes”, aunque jugadores todos que están -“full time”- al servicio de los Kirchner. Que no es lo mismo que de su país.

Los “itinerantes” viajaron a Italia y a Bruselas. Allí se reunieron con tres eurodiputados de su mismo “pelo”: (i) el socialista español Luis Yáñez Barnuevo (hermano del embajador español que fracasara tratando de “mediar” en la disputa entre Argentina y Uruguay por las “pasteras”), hoy presidente de la delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con el Mercosur; (ii) el comunista español Willy Meyer, vicepresidente de la Asamblea Parlamentaria Eurolat (virtual); y (iii) el “filósofo” italiano, Gianni Vattimo.

Preguntados los “itinerantes” por la reacción de los interlocutores europeos a su “discurso” señalaron que, “en algunos casos”, “coincidieron con nosotros”. Queda entonces claro que en Europa hay también quienes recelan de la libertad de prensa y opinión.

El grupo, que incluía a la diputada Alicia Sánchez (para quienes no lo sepan, la esposa de D’Elía que por “piantavotos” no pudo integrar, él mismo, pese a sus presiones, la lista de candidatos kirchneristas, pero logró -como consuelo- meter en ella a su esposa) no logró reunirse con algunos, que cancelaron la cita tan pronto se anoticiaron de quienes eran (en realidad) sus visitantes: (i) el eurodiputado demócrata cristiano francés Jean Marie Cavada, vice-presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento Europeo y (ii) el alemán Martin Schultz, líder del socialismo alemán en el Parlamento Europeo desde el 2004. Ambos escaparon “por tirante”.

En Bruselas los acompañó en su labor oficial el Embajador Jorge Remes Lenicov, el padre de la escandalosa devaluación con pesificación asimétrica del 2001 que, con su presencia, avaló las credenciales de los “embajadores”.

La gira fue aparentemente organizada y pagada, en alguna parte al menos, por el socialismo italiano, de la mano de Giulietto Chiesa. D’Elía -por lo demás- es un hombre que no necesita apoyo económico. Tiene al de los Kirchner.

 
La gira terminó como debía y era previsible: D’Elía y su esposa fueron a visitar a su amigo Mahmoud Ahmadinejad a Teherán, donde permanecieron por espacio de dos semanas deleitándose seguramente con los incendiarios discursos anti-israelitas de su anfitrión y entusiasmándose con los insultos anti-Occidente que allí proliferan. Dios los cría y ellos, juntos, expresan su odio. De la mano.
 
Mientras tanto, la mandante, Cristina Fernández de Kirchner, en un discurso televisado acaba de anunciar al país que desconocerá los fallos judiciales y sus medidas precautorias. Ya lo estaba haciendo, pese a la prohibición judicial puso al mentado Mariotto en posesión de su nuevo “cargo”. El autoritarismo ya no es una amenaza en la Argentina. Es una fea realidad.
 
   
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.

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