El Frente Amplio que llevó a la presidencia a Tabaré Vázquez cosecha cada vez menos simpatías en el país oriental y las encuestas indican que el actual mandatario podría no ser reelecto.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
Martes, 21 de julio 2026

El Frente Amplio que llevó a la presidencia a Tabaré Vázquez cosecha cada vez menos simpatías en el país oriental y las encuestas indican que el actual mandatario podría no ser reelecto.
Emilio Cárdenas
No es imposible que la acumulación de “malas noticias” haya comenzado a desinflar la ola política que llevara al poder al mayor número de políticos de la izquierda radical que registra la historia latinoamericana.
Me refiero a algunos episodios que -sumados- parecen haber comenzado a demoler la “imagen” que la izquierda radical tenía cuando estaba en la oposición. Estos episodios evidencian algunas cosas particularmente graves, que se han hecho evidentes para la gente.
Primero, hoy no hay duda que la izquierda radical es aún más corrupta que las otras fuerzas políticas. Mucho más. Los múltiples -e increíbles- episodios de corrupción que han estallado en la Argentina, Bolivia y Venezuela así lo confirman. Esto pese a que todavía no ha estallado la “bomba de tiempo” que supone develar la verdad en el proceso “Antonini Wilson” -que estará en la congeladora procesal hasta el próximo mes de junio- que podría lastimar la legitimidad de la actual Presidente de los argentinos.
Segundo, está claro que los gobiernos de la izquierda radical de la región operan unificados y que no respetan las reglas básicas de la convivencia internacional, incluyendo el “principio de no intervención en los asuntos internos de otros Estrados”. Amenazan así la paz y seguridad de todos.
El contenido de las “computadoras” que pertenecieran a Raúl Reyes (cuando éste fuera “dado de baja” por las Fuerzas Armadas de Colombia) demuestra como, por lo menos Ecuador y Venezuela (violando descaradamente las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas), han apoyado materialmente el accionar de las FARC. No solo con abundantes petrodólares, sino proveyendo ilegal “santuario”.
La absurda incursión de Néstor Kirchner por la selva colombiana -en compañía de Hugo Chávez- se inscribe en ese marco. Lo que se confirma cuando, en el seno del MERCOSUR la Argentina prioriza el objetivo de lograr que se apruebe el ingreso de la Venezuela de Chávez, lo que pulverizaría lo que queda de este esquema de integración y lo transformaría en un púlpito más, a disposición del caribeño.
¿Por qué este andar común? Porque -más allá de las cortinas de humo y de los biombos- todos estos “personajes” son conceptualmente lo mismo. Ideológicamente coinciden. Por encima de los disfraces. A punto tal, que la palabra “bolivariano” es tan solo un sinónimo con el que pretende disimular la desprestigiada palabra “marxista”; destinado a engañar, entonces.
Tercero, la izquierda radical es siempre autoritaria y actúa aferrada al instrumento de la llamada “lucha de clases”, mejor descripto como siembra permanente de odios y rencores. Pero también mediante la demolición sistemática de las instituciones de la democracia; la concentración total del poder en manos del Ejecutivo; la intimidación como método; el “vudú” como instrumento económico; y la demonización brutal de todo aquel que pueda, de pronto, ser visto como adversario, incluyendo a la propia Iglesia Católica.
Los casos de nuestra Argentina y el -por ahora- más patético de Bolivia, son la demostración cabal de cómo se puede dividir, fracturar y enfrentar a las sociedades, trasformando la convivencia en una suerte de “guerra social” impulsada por el odio que destila el poder, con toda suerte de actitudes y frases hirientes.
Fuente: Economía para todos.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR
// EN PORTADA
// LO MÁS LEÍDO
// MÁS DEL AUTOR/A