Política

Muere a los 83 años el actor Paul Newman, un mito del séptimo arte

Ayer falleció uno de los grandes del celuloide, el actor estadounidense Paul Newman, con 83 años y víctima de un cáncer. Para la historia quedan sus maravillosas actuaciones en películas como “El color del dinero”, “La leyenda del indomable”, “Dos hombres y un destino” o “El golpe”

No superó un cáncer de pulmón
Paul Newman, actor, director, guionista, productor, los ojos más azules de la historia del cine ha fallecido a los 83 años de edad de un cáncer de pulmón, según ha anunciado Vincenzo Manes, presidente de su fundación italiana Dynamo Camp di Limestre, fundada por el Newman.

El pasado mes de agosto Newman tomó la decisión de abandonar el hospital en el que se encontraba para pasar las últimas semanas de vida en su casa.

Los inicios de Newman fueron teatrales, donde logró alcanzar un gran éxito y ponerse en situación de dar el paso al cine. Tras aparecer en algunos programas de televisión, intervino en El cáliz de plata (1954), de Victor Saville, debut poco afortunado, pues la película no consiguió ningún tipo de reconocimiento. Dos años después, sin embargo, se produjo el ascenso de Newman a un trabajo que le situó en primera línea de los jóvenes actores de aquel momento. Robert Wise, le dio el papel principal de Marcado por el odio (1956) -pensado en un primer momento para James Dean-, con el que se metió en la piel del boxeador Rocky Graziano, que llegó a ser un destacado campeón en Estados Unidos, a partir de una infancia dura y carcelaria.

A continuación se sucedieron una serie de excelentes actuaciones, que le confirmaron como un actor de muchísima valía, como su trabajo en El zurdo (1958), de Arthur Penn, en el que representaba al legendario pistolero del Oeste, “Billy el Niño“.

Ese mismo año, volvió a obtener otro gran éxito, al encarnar al joven marido de La gata sobre el tejado de zinc (1958), de Richard Brooks, una adaptación de la obra de Tennesse Williams. Volvió a acertar de nuevo con su interpretación en La ciudad frente a mi (1959), de Vincent Sherman, esta vez como joven estudiante que se abría paso en el mundo de la abogacía y que mantenía diferentes relaciones amorosas. Fue una de las cintas que comenzaron a darle mayor popularidad fuera de Estados Unidos.

A comienzos de los sesenta, colaboró en dos películas que, por diferentes causas, tuvieron una excelente acogida. Una fue Exodo (1960), de Otto Preminger, versión cinematográfica sobre la formación del estado de Israel. Concebida como una película de gran espectáculo, Preminger consiguió introducir algunos momentos de excelente cine. Newman encarnó a Ari Ben Canaan, el agente judío que transportaba a los emigrantes hasta Israel y allí participaba en la lucha contra ingleses y árabes.

Su otro importante trabajo de inicios de la década, fue El buscavidas (1961), de Robert Rossen, un film duro, sin concesiones, sobre la vida de un jugador profesional de billar, que luchaba por abrirse paso en el mundo lleno de trampas, en medio de organizaciones de corte mafioso y violentas. Cuando el actor estuvo plenamente situado, sus siguientes trabajos estuvieron por debajo de lo que se podía esperar de él. Algunos de sus fracasos no sólo le competían como actor sino, también, como productor. Tal vez por ello comenzó una actividad como director, que empezó a finales de los sesenta y llegó hasta 1987.

En esta faceta realizó cinco películas, algunas de las cuales mostraban el deseo de hacer un cine “diferente”, donde las ideas y la tipología de los personajes dominaban sobre la acción y la anécdota. En alguna de ellas el protagonismo femenino correspondía a su esposa Joanne Woodward. En este sentido se deben mencionar Rachel, Rachel (1968) y El efecto de los rayos gamma sobre las margaritas (1972).

A lo largo de los sesenta y en su faceta de actor, trabajó con directores como Alfred Hitchcock en Cortina rasgada (1966), y obtuvo un importante éxito con Dos hombre y un destino (1969), de George Roy Hill, en la que participó como compañero de reparto Robert Redford, cuyo trabajo obtuvo una gran acogida. En los años ochenta su actividad se redujo, entre otras causas, porque dejó de lado los papeles de hombre joven y buscó interpretaciones más acordes con los años que tenía.

Fueron los años en que aparecía en títulos desiguales, pero a veces importantes, como Ausencia de malicia (1981), de Sidney Pollack, Veredicto final (1982), de Sidney Lumet o El color del dinero (1986), con Martin Scorsese en la dirección, película que se concibe como una segunda parte de El buscavidas, en la que Newman interpreta a un veterano jugador de billar que va guiando los pasos de una promesa, papel que interpretó Tom Cruise.

Su última película, dejando aparte colaboraciones en televisión, fue en Camino a la perdición (2002) acompañado por Tom Hanks.

Paul Newman ha sido nueve veces nominado al Oscar de la Academia como actor: La gata sobre el tejado de zinc caliente (1958), El buscavidas (1961), Cuando se tienen veinte años (1962), Hud, el más salvaje entre mil (1963), La leyenda del indomable (1967), Veredicto final (1982), El color del dinero (1986), Ni un pelo de tonto (1994) y Camino de perdición (2002).Su Oscar conseguido por el film de 1986 llegó un año después de que recibiese el Oscar honorífico por sus “múltiples y memorables interpretaciones en pantalla”, y el actor reconociese perder la esperanza de obtener uno “de verdad” por una sola interpretación. Además fue candidato en una ocasión como productor por Rachel, Rachel. También se le concedió el premio especial de la Academia, Premio Humanitario Jean Hersholt, en 1994.

Ayer dejó este mundo uno de los grandes actores de la historia, sin duda.

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