El dramaturgo británico Harold Pinter, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005, murió en Nochebuena a los 78 años a causa de un cáncer de laringe que padecía hace años.
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Martes, 21 de julio 2026

El dramaturgo británico Harold Pinter, ganador del Premio Nobel de Literatura en 2005, murió en Nochebuena a los 78 años a causa de un cáncer de laringe que padecía hace años.
Padecía un cáncer de laringe
La Academia Sueca le entregó el Nobel en 2005. Los médicos le recomendaron en aquel entonces que no viajara a Estocolmo, porque ya estaba gravemente enfermo.
Guionista, actor, director y docente en la Universidad de Londres, fue nombrado Companion of Honour en 2002, título honorífico británico, después de haber rechazado el título de Sir (Caballero).
Pinter escribió alrededor de 30 obras de teatro, muchas de las cuales fueran adaptadas a la pantalla grande.
Para sus compatriotas, Pinter era conocido desde hace tiempo también por su compromiso político. Una y otra vez atacaba con vehemencia la política en Irak del Presidente estadounidense, George W. Bush, y del ex Primer ministro británico Tony Blair, al que calificaba de “criminal de guerra”.
Hijo de un modisto judío, nació el 10 de octubre de 1930 en Hackney, un barrio popular situado al este de Londres. Tras estudiar brevemente en una escuela de teatro, en 1957 se estrenó “La habitación“, a la que poco después siguió “The Dumb Waiter“. Al año siguiente se estrenó “La fiesta de cumpleaños“. Su gran éxito llegó con “The Caretaker“, en 1963. Le siguieron unas tres décadas en las que el autor irritó y entusiasmó a su público una y otra vez con obras perturbadoras.
Colaboró en numerosas adaptaciones para el cine, como “La Maitresse du Lieutenant français” y “L´Ami retrouvé“.
La enfermedad que le costó la vida le impidió recoger el Nobel en Estocolmo en 2005, pero no subirse al escenario con 76 años en el año 2006 para interpretar, en silla de ruedas, un monólogo de Beckett. El Royal Court Theatre registró un lleno total.
Durante los últimos años, Pinter se preocupó de que su legado cayera en buenas manos a la hora de su muerte. En 2007 vendió su archivo por 1.150.000 euros a la Biblioteca Británica. Eran 150 cajas con manuscritos, cartas personales, programas y fotos, una colección de incalculable valor.
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