Política

Nadal y Federer apuntan con paso firme hacia la final olímpica de tenis

El español Rafael Nadal, segundo favorito, arrolló al australiano Lleyton Hewitt (6-1 y 6-2) y alcanzó los octavos de final del torneo olímpico de Pekín 2008, donde se enfrentará al ruso Igor Andreev

Djokovic, el tercer favorito, también ganó
El español se atavió de número uno para derrotar a Hewitt, una condición que no le corresponde hasta el próximo lunes, y dio un paso más hacia la gloria olímpica en Pekín 2008.

Lejos de prolongar las dudas que despertó en su puesta en escena frente al italiano Potito Starace, que incluso le arrebató un set, la raqueta balear tiró de autoridad para saldar cuentas con el tenista australiano, otrora referencia del circuito y ahora empeñado en enderezar su rumbo. El del español sigue firme, con el ruso Igor Andreev, su próximo rival.

Nunca Nadal había ganado a Hewitt en pista dura. Incluso el español salía malparado de las cuentas del cara a cara. Tres triunfos de siete. Pero la raqueta de Adelaida dista mucho del tenista solvente que puso en cuestión entonces las habilidades del español en superficies rápidas.

Ese entusiasmo asomó en el punto de partida del segundo set. Cuando se lanzó a tumba abierta después de ser sonrojado en el primero por un rival que ambiciona alargar su estancia en la gloria. Nadal se había embolsado seis juegos consecutivos en una demostración de autoridad y de la solvencia que careció en su estreno olímpico, frente Potito Starace.

El balear tiró de repertorio. Detrás de cada saque consistente ofreció una respuesta tras otra a las intenciones de Hewitt, que tiró de todos los recursos a su alcance. Aún distantes de la forma adecuada. Subió a la red sin decisión e intentó esconder su revés. En unas ocasiones la derecha y otras el servicio le dieron aire al australiano. Pero sin continuidad. Nadal lo hizo fácil.

La rotura que logró al comienzo de la segunda manga animó al oceánico. Fue una relajación del español, dio la sensación, que encauzó el partido otra vez en cuanto se puso a la altura del tono inicial que mostró.

Nadal creció y Hewitt se desmoronó. Quedó a expensas de una salida digna de la pista mientras el balear contempló a su rival de la próxima ocasión.

Federer, sigue adelante

Roger Federer solventó sin excesivos contratiempos el trámite que le deparó la segunda ronda del torneo olímpico de Pekín 2008 y superó al salvadoreño Rafael Arévalo, que tiró de entusiasmo para obligar a su rival a sacar en ocasiones su mejor repertorio (6-2 y 6-4). El tenista centroamericano se apuntó seis parciales.

El primer tenista de El Salvador en disputar una competición olímpica no rehuyó el cuerpo a cuerpo. Su anecdótica presencia, atípica en cualquier competición de tenis de alto nivel, fue acogida con simpatía por el público del Centro Olímpico de Tenis, que jaleó cada acción meritoria de Arévalo.

Su empuje le mantuvo en el partido. Los nervios, incluso, le condenaron en alguna acción evidente. Pero también desveló la zozobra interna que padece el aún número uno del mundo. Excesivamente errático y precipitado. Presuroso por solventar el duelo e incómodo con el tono festivo que adoptó el partido para el seguidor.

Por su parte, el serbio Novak Djokovic avanzó sin problemas a octavos de final del torneo olímpico de los Juegos de Pekín tras derrotar al alemán Rainer Schuettler por 6-4, 6-2. El tercer tenista del mundo se medirá en la siguiente ronda contra el ganador del duelo entre el ruso Mikhail Youzhny, décimo tercer cabeza de serie, y el sueco Thomas Johansson.

El argentino Guillermo Cañas había superado la primera ronda gracias a la retirada del canadiense Frederic Niemeyer, víctima de una molestia muscular cuando había ganado la primera manga (3-6, 4-2 y abandono).

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