Política

Necesitamos valor para decir no a Rice

Con el fin de implementar esto, 7500 israelíes fueron expulsados de sus casas e incluso hoy, un año más tarde, la mayor parte está aún por ser permanentemente reasentados. Los sucesos posteriores, alcanzando el punto álgido en la guerra del Líbano, manifestaron las desastrosas repercusiones fruto de esta política.

Isi Leibler
El Primer Ministro Ariel Sharon y su sucesor Ehud Olmert justificaron la desconexión unilateral con el argumento de que estábamos obligados a tomar la iniciativa para romper el impasse de la ausencia de socio palestino de paz.

Con el fin de implementar esto, 7500 israelíes fueron expulsados de sus casas e incluso hoy, un año más tarde, la mayor parte está aún por ser permanentemente reasentados. Los sucesos posteriores, alcanzando el punto álgido en la guerra del Líbano, manifestaron las desastrosas repercusiones fruto de esta política.

Nuestros enemigos están ahora reforzados. Algunos creen incluso que su sueño de destruir el estado judío puede ahora convertirse en realidad.

Lo que se está preparando es peor aún. Afrontando enorme presión por parte de aliados cuyo apoyo busca para la inminente confrontación con los iraníes, Washington – que hasta la fecha había aprobada por completo nuestra negativa a negociar con terroristas – a decantado su política para hacerla aparecer más “imparcial”.

Una vez más, nos anima a reforzar al “moderado” Mahmoud Abbás, rais de la Autoridad Palestina.

LA REALIDAD es que a pesar de vestir traje y corbata y hablar con los occidentales como si fuera moderado, Abbás está simplemente prestando servicio verbal a la política de dos estados – con la salvedad de que tienen que incorporar “el derecho de retorno” de árabes refugiados; una prescripción para nuestra destrucción.

Lo que es más importante, antes de que Hamas ganase las elecciones, Abbás gobernaba un régimen cuyos pilares centrales – cultural, religioso y educacional – se basaba en santificar el asesinato de judíos como objetivo religioso y nacional supremo.

Las madres de terroristas suicida aparecían en la televisión oficial de la AP celebrando el martirio de sus hijos; las emisiones de sermones de la AP en mezquitas pedían a los fieles que matasen judíos; escuelas, jardines de infancia y campamentos de verano lavaron el cerebro a niños para que aceptasen a los terroristas suicidas como el modelo definitivo de rol.

Mientras que ocasionalmente condena la violencia en declaraciones frente a medios occidentales, Abbás exalta las familias de terroristas suicida como héroes y personalmente les autoriza a recibir un estipendio mensual de 250 dólares. Un reciente libro del mes del Ministerio de Cultura de la AP honraba a Hanadi Jaradat, el terrorista suicida que voló por los aires a 21 personas en un restaurante de Haifa. Wafa Idris, la primera mujer terrorista suicida, se ha convertido en un modelo palestino de feminismo. Los equipos de fútbol son bautizados en honor a “mártires”.

Al menos Hamas es honesto con respecto a su intención perversa de destruir Israel. Pero la realidad es que los brazos armados del movimiento armado Fatah de Abbás son responsables del asesinato de muchos más israelíes de los que es responsable Hamas.

PARA EMPEORAR las cosas, la Secretario de Estado norteamericana Condolizza Rice está realmente animando a Abbás a formar un gobierno de unidad con Hamas. El único obstáculo es que Hamas insiste en conservar sus armas y rechaza numantinamente – incluso para salir del paso – expresar un canto de sirena que pueda llegar a implicar que acepta la existencia de la “entidad sionista”.

Rice había coaccionado previamente a Sharon y a su ministro de defensa Shaul Mofaz para que entregara el control de la Ruta de Filadelfia, entre Gaza y el Sinaí, a los egipcios. Como era de esperar, los egipcios recogieron sus beneficios y a lo largo de esa ruta ha estado entrando a Gaza un flujo masivo de armamento y terroristas.

Pero hoy los americanos presionan a Israel para que levante los controles de seguridad por “motivos humanitarios” con el fin de reforzar a Abbás.

Rice había insistido previamente en que Israel aprobase la transferencia de armamento a las fuerzas de seguridad palestinas con el fin de reforzar a la AP. Aunque a regañadientes, Olmert acordó hacerlo en mayo con el argumento de que “necesitamos a Abú Mazén”. Rice ha anunciado que Estados Unidos también financiará la expansión de la Guardia Presidencial de Abbás de 2500 a 6000 tropas.

A nadie, nuestro propio gobierno incluido, parece importarle que desde que fueran entregadas las armas de Oslo al personal palestino de seguridad, hayan sido utilizadas para asesinar israelíes. Tampoco ha llamado la atención el gobierno sobre el hecho de que Abbás aún intenta desesperadamente persuadir a los asesinos de Hamas de unirse a las fuerzas de seguridad de la AP, que ya incorporan asesinos de Fatah.

UNO SE QUEDA con la impresión de que todas las lecciones del desastre de Oslo, incluyendo el juramento de no hacer concesiones sin reciprocidad, se están quedando en el aire.

Como en una parodia enfermiza, cooperamos una vez más sobre la premisa de que la AP – incluso mientras siguen lloviendo misiles Kassam sobre el norte – va a convertirse otra vez en nuestro socio de paz. Y, lo peor de todo, nuestro gobierno intenta vender esta triste versión como una victoria.

Todo esto, por supuesto, plantea las tan citadas analogías del apaciguamiento de la Segunda Guerra Mundial. En la práctica, la presente situación podría volverse peor.

En los años 30, los Nazis tenían aún por demostrar toda la extensión de su intención de implementar el asesinato en masa. Hoy, sin embargo, los fundamentalistas islámicos ya han mostrado el historial récord de asesinatos y no hacen ningún secreto de sus intenciones.

La amenaza iraní de borrar del mapa a Israel con armamento nuclear, ahora reforzada por Corea del Norte, crea el escenario del próximo Tisha Be´av potencial. Israel puede ser presionado pronto para asumir el papel de Checoslovaquia en 1935, que fue sacrificada en el altar del apaciguamiento con el fin de permitir a los cobardes europeos lograr una paz ilusoria con los Nazis.

Esa traición dio a luz a Hitler y el Holocausto. Apaciguar el islamofascismo también podría llevar a consecuencias desconocidas.

Acabamos de terminar una guerra en el Líbano que fue provocada por el secuestro de soldados israelíes por parte de Hezbolá poco después del secuestro previo de un soldado por parte de Hamas. Los tres soldados permanecen aún en cautividad – pero se nos anima a negociar con aquellos que buscan constituir una coalición entre todos los secuestradores. Según las noticias, ya hemos acordado disposición a intercambiar 1000 terroristas por un soldado; pero Hamas nos rechazó.

Actualmente estamos encabezados por gente que parece haber renunciado a cualquier vestigio de sentido común. Carentes de la confianza de la nación, somos incapaces de resistir a exigencias irracionales de nuestros amigos americanos porque, como señuelos, necesitan desesperadamente aferrarse a los clavos de la administración americana.

SI LA REALPOLITIK nos obliga a tomar medidas que pueden debilitar nuestra seguridad, deberíamos hacerlo al menos con nuestras protestas e informando a nuestros partidarios de los peligros que tales exigencias impondrán a nuestro futuro. Al aprobar implícitamente la tontería promovida por nuestros “socios de paz moderados” palestinos, abrimos el camino a más demandas y concesiones que sin duda nos costarán caros en el futuro.

Cuando menos deberíamos estar difundiendo campañas de información para denunciar la hipocresía y el engaño de nuestros socios de paz fraudulentos y recordando al mundo que el apaciguamiento refuerza y envalentona a los terroristas de todas partes.

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ISI LEIBLER, presidente del Diaspora-Israel Relations Committee del Jerusalem Center for Public Affairs.

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