Política

“No” de Irlanda al Tratado de Lisboa

Irlanda ha dicho “no” al Tratado de Lisboa, no al plan alternativo para Europa, metiendo así a la UE en un nuevo y profundo atolladero. A falta de los resultados definitivos, el ministro irlandés de Justicia, Dermot Ahern, ha reconocido que el “no” es ya una tendencia imparable. Dos de cada tres irlandeses habrían votado en contra

Nuevo durísimo revés para la UE
“Parece que el voto va a ser no”, ha dicho en una comparecencia en televisión. El rechazo irlandés al plan B de la Constitución Europea supone un varapalo de gran calibre para Bruselas, obligada ahora a buscar una salida.

Según la televisión pública irlandesa (RTE), que cita a observadores del recuento, los primeros datos apuntan al rechazo del tratado, incluso en la capital, donde el “sí” tenía más posibilidades, a priori, que en las zonas rurales.

En casi todas las circunscripciones de la capital, como Dublín Sur-Oeste, Norte-Oeste, Central y Norte-Este, el “no” obtiene un 60% de los sufragios, lo que supone, de confirmarse, un rechazo rotundo.

Hay zonas de la capital donde el rechazo es aún mayor. Mientras, en otras partes del país, como el distrito electoral de Limerick-Oeste, las cifras se repiten. Dos de cada tres irlandeses habrían votado en contra del tratado.

Ahora buscan alternativas

Según ha declarado el secretario de Estado francés para Asuntos Europeos, Jean-Pierre Jouyet, si vence el ´no´, habrá que encontrar “un arreglo jurídico” entre Dublín y los otros 26 miembros de la UE. “Lo más importante en caso de rechazo irlandés es que el proceso de ratificación continúe en los demás países y ver con los irlandeses qué arreglo jurídico podemos encontrar”, ha declarado Jouyet.

Ante una eventual negativa irlandesa, las opciones que se abren a la UE son varias. Por un lado, puede olvidarse del Tratado, dejar las cosas como están prorrogando el tratado de Niza, diseñado para la Europa a 15, e intentar poner en marcha Lisboa en mejor momento.

Otra de las opciones es que Irlanda repita la votación en unos meses, tiempo en el que el Gobierno de Brian Cowen tendría que hacer una extensa labor pedagógica para que sus ciudadanos den su visto bueno a un texto que hoy por hoy no entienden y que les genera dudas sobre aspectos como la tradicional neutralidad irlandesa y sobre la pérdida de peso del país en las instituciones europeas.

Los referendos populares han demostrado la tozuda oposición de la ciudadanía europea a lo que plantean sus gobernantes. Ya ocurrió con la Constitución, rechazada en Francia y en los Países Bajos, que fue aparcada. Una secuencia que se repite de nuevo en esta ocasión.

El primer ministro francés, François Fillon, manifestó ayer que “ya no habrá Tratado de Lisboa” si los irlandeses lo rechazan en el referéndum. “Si el pueblo irlandés rechaza el Tratado de Lisboa, naturalmente ya no habrá tratado y habrá que retomar el diálogo con el pueblo irlandés”, aseguró el máximo responsable francés que asume ahora la presidencia de turno de la UE.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú