…que medio Gobierno saque pecho y se cuelgue un montón de medallas por lograr una pretendida proeza es impúdico e intolerable.
Alivio colectivo y euforia generalizada tras la liberación del Alakrana. Sólo algún descerebrado puede lamentarse o recriminar el feliz desenlace. El objetivo último era que nuestros marineros regresaran a casa cuanto antes y sin un rasguño y esto es lo que finalmente ha sucedido, aunque más tarde que pronto. Hasta ahí, nada que objetar, pero que a renglón seguido medio Gobierno saque pecho, y se cuelgue un montón de medallas por lograr una pretendida proeza, es impúdico y es intolerable.
Una vez que los pescadores están de vuelta y se ha retirado la mordaza informativa ha llegado el momento de las preguntas. Mejor dicho, las preguntas ya las han hecho los medios y la oposición, en realidad es la hora de las respuestas. Es urgente que el Gobierno ofrezca, esta vez sí más pronto que tarde, todas las explicaciones debidas en torno a este caso.
¿Quién, cómo y dónde se ha ocupado de gestionar desde el Gobierno este secuestro en el mes y medio que ha durado?, ¿quién, cómo y dónde ha decidido trasladar a España a dos piratas para ser juzgados?, ¿quién, cómo y dónde ha negociado el canje del dinero por el barco y la defensa jurídica de los piratas detenidos?, ¿quién, cómo y dónde se ha pagado el rescate? Hay una larga lista de dudas que esperan ser despejadas.
Dice el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, que “España, como país” no ha pagado ningún rescate a los secuestradores del atunero. Esto no aclara nada. Si para Zapatero, la nación es un concepto “discutido y discutible”, vaya usted a saber qué significa el término país para el ministro Caamaño. Lo dicho, queremos saber y sin jeroglíficos, por favor.
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