La miga de los cambios se entiende también en clave interna socialista, en casi cualquier clave menos en la del interés general.
Hay que aplaudir sin reservas la supresión de los ministerios de Igualdad y de Vivienda. Eran completamente inútiles; un capricho gravoso y testarudo de Zapatero, sin justificación competencial ni competencia a su frente. Podía haber aprovechado el viaje para librarse también de la Vicepresidencia tercera, igualmente injustificable, aunque no ha sido así. Sensatez y ahorro no son cuestiones menores en este momento. Y hasta ahí las alegrías en la remodelación del Gobierno.
Zapatero ha confesado en rueda de prensa que ha elegido a seis grandes portavoces, en lugar de a seis buenos y eficaces gestores, “con gran capacidad de comunicación” (que es lo que más le importa a falta de que las bondades hablen por sí solas) y ha sacrificado a cinco obtusos voceros del Gabinete (en este punto hay que coincidir de lleno con la valoración del Presidente). Hay que “reforzar el discurso político”, dice Zapatero, y por eso se ha elegido un coro gubernamental más perito y afinado, dejando la crisis económica a un lado.
La miga de los cambios se entiende también en clave interna socialista, en casi cualquier clave menos en la del interés general.
Para premiar la derrota en las primarias, a Trinidad Jiménez la trasladan desde Sanidad a la cartera de Exteriores. Para que viaje y se quiete del medio. Zapatero no quiere ni verla; no podía ofrecerla en una pira pública tras su sonado resbalón madrileño -que es lo que le pedía el cuerpo- pero sí puede mandarla a paseo.
Que la Sanidad, a fin de cuentas, no es una cuestión primordial para este Gobierno lo demuestra que su nueva titular es Leire Pajín. Con esta jugada Zapatero desaloja la Secretaría de organización del PSOE, donde no ha habido aciertos ni sintonía que anotar, por la vieja vía de la patada hacia arriba. Le sustituye en la nomenclatura del Partido Marcelino Iglesias que compatibilizará la fontanería partidaria con el finiquito del gobierno autonómico aragonés.
Rubalcaba asciende en el escalafón para hacer oficial lo que era un hecho en la práctica: que es el que más manda. No han dudado los medios en destacar que Zapatero pone en las manos de Rubalcaba (¡Jesús qué peligro!) su propio futuro.
A Rosa Aguilar no dejan de lloverle los premios desde que desarboló Izquierda Unida. De la alcaldía de Córdoba a Sevilla, como Consejera de Obras Públicas, y de la capital hispalense al Medio Natural y Marino. La cuota andaluza se vuelve a hacer presente.Esto del Medio Marino le hubiera ido bien a Leire Pajín por su ascendencia levantina pero no ha podido ser.
De la personalidad del nuevo ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, se ha destacado que participó en la huelga general del 29-S. Homenaje de Zapatero a la UGT.
Del baúl de los recuerdos europeos se rescata a Ramón Jaúregui para el ministerio de Presidencia. Quedaba el tiempo justo para compensar a los últimos roqueros de la pandilla.
Otros cambios no se han producido porque ni siquiera ha reparado el Presidente en su existencia (Cultura o Ciencia e Innovación por ejemplo).
En el taco del calendario leo este proverbio italiano: “Una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja”.
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