Economía y Sociedad, Política

Un día sin Clos

Un día entero sin Clos nos permitirá volver a soñar a todos con la libertad de mercado ahora arrebatada, con la eficacia perdida, con la discreción y neutralidad de otros tiempos, con los beneficios de una gestión eficiente y sin sospechas.

Santi Lucas
Hay declarados ya días sin móvil, sin coche, sin alcohol…. Hay que hacer un hueco en el calendario al día sin Clos. Al día oficial sin el ministro de Industria. Con ese sencillo y colectivo gesto de abandono, la libre competencia de los sectores estratégicos de la economía española y los intereses de los consumidores tendrán el respiro que tanta falta les hace en este momento. Un día entero sin Clos nos permitirá volver a soñar a todos con la libertad de mercado ahora arrebatada, con la eficacia perdida, con la discreción y neutralidad de otros tiempos, con los beneficios de una gestión eficiente y sin sospechas. Un día completo sin Clos aliviará las noticias económicas de operaciones sombrías e injerencias sucesivas y vergonzosas.

Habrá que pensar cómo llevamos cabo la objeción ciudadana hacia este gobernante. Si apagamos la luz cuando pase por delante, si le devolvemos impagado un recibo del gas, o si le ignoramos cuando nos quiera volver a contar una trola. Ya veremos, pero es urgente convenir y ejecutar la protesta. Porque se trata de un nefasto responsable político, un metomentodo consumado, un intervensionista feroz, un entusiasta de la subida de las tarifas, un entrometido de las opas, una rémora para la productividad, un profeta tramposo y perjudicial. Por todo ello hay que dejarlo un día sin luz, sin energía, sin brillo, sin destello público, en justa protesta por sus excesos y calamidades.

Hay otros miembros del Gobierno que también merecen una activa indiferencia social. Empezar por Clos es oportuno. En catalán, “clos” significa cerrado. Bajo siete llaves.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú