Iberoamérica requiere un plan integrador que combine eficazmente el afianzamiento de la democracia en esa área con el progreso y bienestar de sus ciudadanos, salvando tentaciones patentes de populismo, colectivismo, indigenismo y socialismo devastadoras. Volcar en Iberoamérica un proyecto ambicioso de libertad es algo inaplazable ante los audaces embates de quienes colisionan una y otra vez con ella.
Santi Lucas
Esa es la hoja de ruta que se propone para Iberoamérica. El ex presidente del gobierno español y presidente de FAES, José María Aznar, presentó ayer martes en Madrid el “Informe Estratégico sobre la situación y el futuro de América Latina: una agenda de libertad”, una iniciativa estratégica para incardinar sin marcha atrás a Iberoamérica en Occidente, para profundizar en el vínculo atlántico por parte de la Europa más pujante y para vincular el destino de sus pueblos al de las sociedades libres y abiertas, que son también las más avanzadas del mundo. Rodríguez Zapatero no está por esa labor, porque su política exterior en Iberoamérica es pacata, confusa, sin horizontes ni responsabilidad histórica. A la Unión Europea se le olvida con frecuencia también este hilo conductor tan sustancial, y España tiene el compromiso y la obligación de refrescar y apostar por la idoneidad del desafío.
Cree la FAES y su presidente que Estados Unidos debe liderar junto a España y Europa la estabilidad y el progreso en Iberoamérica. En situaciones de crisis, desorientación o inestabilidad, en las que vive buena parte de esta región, los remedios no pueden ser caseros, alicortos, engañosos, ni efímeros. El riesgo de retroceso es demasiado alto y pernicioso como para desentender al mundo libre de sus estrechos lazos iberoamericanos. En el caso de España esto ha dejado de ser, lamentablemente, una convicción profunda y una política preferente del Estado. La oportunidad de la convocatoria que hace Aznar es doble: vencer inercias nefastas en la política exterior española y espolear una sólida alianza democrática internacional a favor del desarrollo de Iberoamérica.
Iberoamérica requiere un plan integrador que combine eficazmente el afianzamiento de la democracia en esa área con el progreso y bienestar de sus ciudadanos, salvando tentaciones patentes de populismo, colectivismo, indigenismo y socialismo devastadoras. Volcar en Iberoamérica un proyecto ambicioso de libertad es algo inaplazable ante los audaces embates de quienes colisionan una y otra vez con ella. El Informe de FAES nos recuerda con pertinencia lo que ya teníamos que saber y hemos olvidado, lo que teníamos que tener bien aprendido y hemos olvidado, lo que deberíamos practicar y hemos relegado demencialmente. Es muy recomendable leer el “Informe Estratégico sobre América Latina” y sumar apoyos a sus conclusiones.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR