A estar a la reciente encuesta de “Cifra” en materia de intención actual de voto, si las elecciones uruguayas fueran hoy, la oposición unificada le ganaría al “Frente Amplio”
Hasta no hace mucho, el predominio político bolivariano en América Latina parecía inconmovible. Sin embargo, las cosas aparentemente ya no son así. Ahora la izquierda radical, mentirosamente disfrazada de socialismo, cruje. Y mucho.
En buena medida, por la impresionante catástrofe que Hugo Chávez y el inepto Nicolás Maduro han provocado en Venezuela, cuya economía han destruido y cuyas instituciones han deteriorado sistemáticamente hasta el punto de haber destruido a una democracia lo que ya no es tal, en ninguno de los poderes del Estado.
Por esto no sorprende demasiado que los remezones de cambio estén impactando también en aquellos gobiernos que, para llamarlos de algún modo, son sus “compañeros de ruta”. Como el argentino y el uruguayo. Los que aplauden a Venezuela, pero no la imitan. Con el impacto electoral consiguiente.
En el caso de Cristina Fernández de Kirchner, que felizmente ya no puede ser reelecta, el giro de posiciones se manifiesta en la repentina (y correcta) adopción de algunas medidas de corte ortodoxo que estaban demoradas. Como sucede con el arreglo recientemente alcanzado con los acreedores oficiales, esto es con los del llamado “Club de Paris”, paso adelante que suministra a la Argentina el oxígeno requerido para evitar (vía contraer nuevo endeudamiento, naturalmente) caer en otra grave crisis cambiaria y salir de las estrecheces actuales en materia de disponibilidad de divisas.
Respecto del Uruguay, el deterioro de la “opción bolivariana” se exterioriza en la confirmación de las noticias que ya habíamos adelantado –
desde estas mismas columnas– sobre la posibilidad de que la izquierda, concentrada en el llamado “Frente Amplio”, pueda perder las elecciones presidenciales del próximo mes de octubre.
A estar a la reciente encuesta de “Cifra” en materia de intención actual de voto, si las elecciones uruguayas fueran hoy, la oposición unificada le ganaría al “Frente Amplio”, por una diferencia de entre 7% (sin contar los votos del Partido Independiente) y 9% (contando -en este caso- los votos del Partido Independiente).
Ello ya no es, para nada, una situación de “empate técnico”. Es un cambio relevante y perceptible de actitud de los posibles votantes uruguayos. El comienzo, quizás, de un saludable cambio de signo político para el simpático país de los “orientales”. Lo que ocurre en línea con el notorio deterioro de la utopía bolivariana en toda nuestra región, del que sólo parecen estar excluidos los gobiernos autoritarios de Bolivia y Nicaragua (aunque, en este último país, la Iglesia Católica está exteriorizando sus diferencias con las ideas del cuestionado e inconstitucional presidente Daniel Ortega). En alguna menor medida, también se está alejando de Venezuela el ecuatoriano Rafael Correa que acaba de sufrir -en caso todos los frentes- un verdadero desastre político en las recientes elecciones municipales de su país.
Un bienvenido cambio de viento comienza a ser perceptible. A marcarse con hechos. Y, a medida que pasa el tiempo, el nuevo rumbo, que será seguramente distinto del bolivariano, parece comenzar a instalarse. Paso a paso. Para bien de la región.
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
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