“…Es difícil pensar que los secuestradores del Alakrana no vayan a exigir la liberación de sus colegas que están siendo juzgados en la Audiencia Nacional..”
Líbrenme San Atilano y San Torcuato, entre otros santos del cielo, de tener nada que ver con Gaspar Llamazares o con Izquierda Unida, pero lo cortés no quita lo valiente y esta vez tengo que darle la razón. ¿Para qué hemos traído a unos piratas somalíes ante la justicia española? ¿De qué forma ayudarán esas detenciones a la liberación de los tripulantes del barco “Alakrana”? ¿No nos hemos metido en un lío monumental o en un callejón sin salida?
La acción suena más a despropósito que a un razonable, feliz y rápido desenlace para el secuestro de nuestro atunero. La ministra Chacón nos dice que los piratas se han hecho los suecos con la captura y traslado de sus colegas a la Audiencia Nacional y no plantean ningún intercambio de “rehenes”, ni tampoco otras condiciones al respecto. Pues menos mal. Porque si lo hacen, ¿cómo se resuelve el conflicto una vez que se están instruyendo los graves cargos judiciales que pesan sobre ellos en nuestro país? ¿Los ponemos otra vez en el agua, y aquí Garzón y después gloria?
Ahora bien, ¿van de verdad a liberar el pesquero sin ninguna contrapartida o exigencia relacionada con sus compinches trasladados a España? Me temo que no.
De hecho, otras fuentes apuntan a que los secuestradores habrían exigido la inmediata puesta en libertad de los piratas para comenzar cualquier tipo de negociación, además de cuatro millones de dólares. Este escenario es más preocupante, pero está en la lógica de una delincuencia descerebrada y sin escrúpulos como la que practican.
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