Economía y Sociedad, Política

Zapatero va a remolque

Mariano Rajoy tiene para cada problema de España una propuesta; Zapatero va enganchado detrás del líder del PP mostrando la ausencia de proyecto político, sin reconocer las dificultades del país.

Santi Lucas

Dice un refrán popular que “la vela que va por delante es la que alumbra”. En las elecciones generales del próximo 9 de marzo en España, la iniciativa política la está llevando con toda decisión el líder del PP, Mariano Rajoy. Cada una de sus propuestas ante las cuestiones más candentes: economía, impuestos, inmigración ilegal, seguridad ciudadana…. sólo han recibido del PSOE excitadas descalificaciones, críticas furibundas, pero ninguna opción alternativa.


 


            Zapatero se encuentra en un callejón sin salida. Si no reconoce los problemas ¿cómo va a plantear los remedios? Si la crisis o el paro son entes abstractos, amenazas inexistentes, preludios armoniosos, ¿qué clase de receta se puede extender para corregirlos? Y es que Zapatero ha optado por  describir un mundo irreal, por instalarse en un peligroso conformismo inoperante, por negar cualquier escollo en su gestión y por tildar de agoreros (incluso de antipatriotas) a los que delatan y le reprochan las carencias. Cree  Zapatero, por estrategia puramente electoral, que hay un escaso margen de tiempo para que las cosas empeoren irremediablemente, y que por eso es posible engañar a todo el mundo un rato. Con esta actitud postiza e irresponsable se está situando a marchas forzadas fuera del elenco de las soluciones que es imprescindible adoptar en estos momentos.


 


            Rajoy, sin embargo, está conectando con la gente de la calle y con sus preocupaciones esenciales; ha logrado construir un discurso positivo, útil, tangible y concreto, que comprende la descripción correcta de las dificultades y también las medidas más adecuadas para hacerles frente. Lidera con acierto  la sociedad que sufre los aprietos y que quiere ver un cambio. Por eso ha tomado la delantera y por eso guía la actualidad política ante las elecciones.


 


            Ir a remolque, siempre detrás de las ideas del adversario, puede resultar cómodo pero revela la ausencia de substantividad, la falta de un proyecto, la insolvencia más supina y la incapacidad absoluta para situarse a la altura de las circunstancias, al mismo nivel de lo que pasa de verdad y del rigor para marcar la pauta a los ciuadadanos.

// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR

// EN PORTADA

// LO MÁS LEÍDO

// MÁS DEL AUTOR/A

Menú