Ya se ha inaugurado la primera sala pública con acceso a Internet en Cuba. Aunque el gobierno habla de que ya no existirá censura, los precios de acceso a estas salas y los requisitos del Gobierno cubano, hacen que la mayoría de los ciudadanos no vayan a poder tener acceso a esta conexión.
Este martes se han inaugurado en Cuba las primeras salas públicas con acceso a Internet. Los hogares cubanos que tienen internet, lo tienen restringido, a gracias a la aparición de estas salas la gente puede “acceder a Facebook, bajar música (…) chatear con mi familia en Italia”, ha asegurado Alonso, un estudiante cubano de 18 años.
Esta sala se encuentra en La Habana, en el mítico edificio Focsa. En este momento cuenta con nuevo ordenadores y una conexión de alta velocidad (dos megas), algo que no suele ser habitual en Cuba.
Los primeros usuarios visitaban silenciosamente las redes sociales, leían periódicos extranjeros y veían videos en Youtube. Para poder acceder a esta sala, los internautas tendrán que comprar la tarjeta de acceso, para la cual necesitarán presentar su documentación.
Hasta el momento solo había acceso a Internet en algunos hoteles de la ciudad, donde la tarifa rondaba entre los 7 y 10 dólares la hora. Ahora podrán navegar por 4,5 dólares la hora, pero resulta cara para los habitantes de un país donde el salario promedio es de 20 dólares al mes. Aunque se pueden visitar todo tipo de páginas web sin censura, estos altos precios servirán como una manera de restricción para la mayoría de la población cubana.
“Esos precios son excesivamente altos”, dijo Magaly Norvis Otero, directora ejecutiva del Centro de Información Hablemos Press, que radica en La Habana. “Un trabajador cualquiera que gana en promedio casi $20 mensual de salario, no puede darse el lujo de gastar ese dinero en una hora”.
El gobierno comunista de Cuba ha querido que la sociedad le de un “uso social” a Internet, y en el país solamente médicos, periodistas, científicos y artistas cuentan con conexión en sus casas. El Gobierno busca justificarse afirmando que estas restricciones se deben al limitado ancho de banda de la conexión satélite que usaba antes que se tendiera desde Venezuela un cable submarino de fibra óptica. Cuba no tiene permiso para usar otros cables que pasan cerca de la isla por el embargo que hizo Estados Unidos en 1962.
El peligro se encuentra en que este servicio no garantiza la privacidad de la información enviada o recibida por los usuarios, así como las páginas web que visiten. Tampoco están permitidas actividades, usos o plataformas que atenten contra el orden establecido, según ha informado un reciente comunicado del Ministerio de Comunicaciones cubano. “No usar el servicio para realizar acciones que puedan considerarse por ETECSA o por las autoridades administrativas y judiciales competentes, como dañinas o perjudiciales para la seguridad pública, la integridad, la economía, la independencia y la soberanía nacional”, puntualizó el comunicado. “Actuar con total respeto a la legislación vigente”, señaló.
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