“Si se siguiera la imagen general del mundo interior de los jihadistas, a través de horas de aburrida escucha en salas de chat y siguiendo las discusiones en la web, se entendería que los amos del movimiento en todo el mundo, están molestos. Desde las elecciones democráticas de Afganistán e Irak, oleadas de cuestiones están desgastando el universo wahabí”.
Seguridad
Cuando veía a Isam Mohammed Taher al-Barqawi, también conocido como el jeque Abú Mohammed Al-Maqdisi, siendo entrevistado en al Jazira ayer, momentos antes de ser arrestado por las autoridades jordanas – en tiempo real -, reproducía en mi mente los argumentos exhibidos por los ideólogos salafíes en distintos puntos del mundo. Al Maqdisi, aunque de edad joven, es un refinado mentor de la jihad. Su lógica, pensamiento estratégico y conversación educada se encuentran casi sistemáticamente por todos los rincones del mundo jihadista. Antes de que fuera destacado por la comunidad contraterrorista, brillaba entre los profesores salafíes del mundo secreto del entrenamiento doctrinal.
No es sorprendente por qué encontraba a menudo su nombre mientras revisaba el material en árabe vinculado a tres casos de terrorismo: el de la célula terrorista de Detroit (2002-2003), el caso de terrorismo de Rotterdam (2002-2003), y el caso de la página web de jihad de Idaho (2004). Los tres me llevaron al mismo grupo de clérigos, manuales, tácticas, y por encima de todo, doctrinas estratégicas. En el centro de estas páginas web, el salafismo, y entre los nombres, el de al Maqdisi…
A las agencias de noticias les entusiasmó lo de que “enseñó la ideología islámica radical a Abú Musab al-Zaqawi, jefe de la rama de al-Qaeda en Irak que ahora emprende una sangrienta insurrección contra las fuerzas de la coalición”. (AP, entre otros). También se precipitaron en citar a los partidarios de Maqdisi acusando “a Washington de presionar a su largo tiempo aliado jordano para que encarcelase al clérigo a pesar del hecho de que cuestionaba recientemente las tácticas utilizadas por la sangrienta insurgencia de Irak”. La circular de AP, que inspiró al resto de los principales medios, citaba a un simpatizante afirmando: “La orden llegó del (Presidente) Bush, el jefe supremo de los líderes árabes”.
La “historia” fue cargada con una dramatización interesante. “Horas antes de su arresto, al-Barqawi predicaba contención a los insurgentes de Irak”. La nota de prensa de AP, tomando su entrevista en al Jazira, le cita: “La cifra de iraquíes asesinados en operaciones suicida se ha convertido en una tragedia para el pueblo de Irak… los mujahedines (guerreros santos) deben revisar sus prácticas, y tengo que destacar que tengo mis reservas acerca de estas acciones”. Y para añadir algo de ética al discurso jihadista, AP afirmaba que “Al-Barqawi dijo preferir que al-Zarqawi redujera los atentados suicidas para ´que no aconteciera ningún daño al islam´, pero no lo elaboró”, concluía la agencia de noticias internacional.
Bien, si usted es un americano medio o un lector o televidente occidental, la noticia le contaría que un clérigo, que fue el mentor de un peligroso Terrorista, al Zarqawi, intentaba razonar con el segundo en al Jazira. Pero, de pronto, el Presidente norteamericano presionó a su aliado, el Rey de Jordania, para que encarcelase al “clérigo moderado”. Al Maqdisi, del modo en que es presentado en la noticia de AP, está condenando los atentados suicida porque perjudican la imagen del islam. Y para zanjar la cuestión, la noticia cierra con: “¡él (al Maqdisi) no elaboró!”. Voilà.
En realidad sí que elaboró, y elaboró muy bien, con todos los matices de su árabe educado, pero altamente ideológico. En primer lugar, Al Maqdisi no estaba convenciendo a al Zarqawi de que limitase, redujese o detuviese las operaciones suicida. Estaba intentando informar – a través de al Jazira – a otros del mundo de habla árabe acerca del objetivo último de los atentados suicida. En el pensamiento estratégico salafí, se te permite criticar el 10% de la acción para legitimar su 90%. Al Maqdisi indicaba en realidad que su “hermano” Abú Mus´aab estaba yendo “demasiado lejos” al emprender “amaliyat istishadiyá” (operaciones suicida) sin un plan central. Cuando se les escucha a fondo (y puede hacerse rebobinando la cinta), comprendes que el principal mensaje enviado por al Maqdisi es el de reagrupar, reconcentrar y articular mejores caminos. El objetivo último de su incendiario discurso mediático es dirigirse a todos los salafíes del mundo y volver a trazar la trayectoria.
Si se siguiera la imagen general del mundo interior de los jihadistas, a través de horas de aburrida escucha en salas de chat y siguiendo las discusiones en la web, se entendería que los amos del movimiento en todo el mundo, están molestos. Desde las elecciones democráticas de Afganistán e Irak, oleadas de cuestiones están desgastando el universo wahabí. “¿Como es que millones de musulmanes depositan sus papeletas, incluso después de que les mostrásemos el camino correcto?”, gritaban los jihadistas en las salas de chat. En respuesta, Zarqawi se hunde más en el Terror ilimitado. Pero los mentores del movimiento están preocupados: hay un problema en la mente de los jihadistas. Uno de los “mentores” entra en escena.
Allá por octubre, desde su celda en Jordania, al Maqdisi escribe a Zarqawi pidiéndole – léase bien – “minimizar los atentados terroristas para reservar la sangre de los guerreros y el dinero musulmán”. Añade – léase muy bien – “hasta que llegue un momento más apropiado para emprender la guerra total”. Et voilà.
¡Desafortunadamente, algunos analistas que alimentan los servicios de noticias están más interesados en investigar las “conspiraciones” de Washington para silenciar a los jihadistas “más moderados” que en analizar los sucesos reales en el mundo del Terror! El daño intelectual que estas “hipótesis” están infligiendo en la Guerra contra del Terror es incalculable.
Así pues, en suma, un mentor de la jihad fue encarcelado. Pero al Jazira obtuvo treinta preciosos minutos, del valor de los 29 minutos de Usama emitidos en febrero de 1998. Al-Maqdisi está en prisión, al Jazira está difundiendo la nueva estrategia por todo el mundo, y Occidente se hunde en una nube de sensacionalismo.
Walid Phares nació y se crió en el Líbano, y cursó estudios de Derecho y Ciencias Políticas en las universidades Jesuita y Libanesa de Beirut. Posteriormente obtuvo un Master en Derecho Internacional de la Universidad de Lyon en Francia, y un Doctorado en Relaciones Internacionales y Estudios Estratégicos de la Universidad de Miami. Es profesor de Estudios de Medio Oriente y Conflictos Étnicos y Religiosos, y experto en temas relacionados con el islam político, la jihad y el choque de civilizaciones. Se desempeña como analista político para varios importantes medios de comunicación como CNBC y MSNBC y es columnista regular en varias publicaciones internacionales.
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