Trece días han transcurrido ya desde que comenzaran las manifestaciones en Brasil. Ayer se produjo la primera víctima mortal, que fue atropellada durante una manifestación. Centenares de personas siguen en las calles con carteles que dicen “Cambiaría 10 estadios por un hospital decente en este país” y “Daría la Copa del Mundo por una mejor educación en mi país”, por ejemplo.
Después de trece días de protestas, en las que cientos de personas han salido a la calle en contra de la subida del precio del transporte, el alcalde Fernando Haddad (PT) y el gobernador Geraldo Alckmin (PSDB) han cedido a la presión y han anunciado la reducción de las tarifas de autobús, metro y trenes de la capital, de R$ 3,20 a R$ 3, valor en vigor hasta finales de mayo. Otras cinco capitales ya han hecho lo mismo, incluida Rio de Janeiro, según informa el diario brasileño Folha de S. Paulo.
Sin embargo, pese a que
el precio del transporte no se incrementará finalmente, cada vez son más los que salen a las calles brasileñas para quejarse por la situación política del país
“¡Yo puedo vivir sin el mundial!”
Según informa la CNN, cientos de miles de manifestantes han congregado este jueves alrededor de una emblemática iglesia en el corazón de Río de Janeiro, gritando cosas como “¡Abajo la corrupción!” y “Yo puedo vivir sin el Mundial”.
El movimiento ha atraído a personas en todo el país, que dicen que estar hartas de los altos impuestos y la falta de servicios —salud y educación—, mientras el gobierno gasta miles de millones en los preparativos para la Copa Mundial de 2014.
En Río de Janeiro, este jueves, los manifestantes llevaban carteles que decían: “Cambiaría 10 estadios por un hospital decente en este país” y “Daría la Copa del Mundo por una mejor educación en mi país”.
“Fundamentalmente, la gente está en la calle porque tiene exigencias muy diferentes, pero no tienen un foro para la expresión y para ser escuchados. Y las tarifas de los autobuses” están en ese grupo de exigencias, dijo Alessandra Orofino, una de las organizadoras de las protestas.
“La gente
necesita salud y educación. La gente pide respeto” ha declarado una manifestante a las cámaras de TVE. Respeto ha sido una palabra repetida una y otra vez en las protestas. Piden respeto en cuanto a lo que se considera despilfarro en los grandes acontecimientos deportivos, frente a los deficientes servicios públicos o la corrupción en la vida política.
Primer fallecido
Una persona ha muerto atropellada en la ciudad de Riberão Preto, en el estado de São Paulo. Como en días anteriores ha habido incidentes violentos. En los enfrentamientos con la policía, decenas de personas han resultado heridas. En Río, frente al ayuntamiento, la policía ha lanzado bolas de goma y gases lacrimógenos. En Brasilia, los radicales han atacado la sede del Ministerio de Asuntos Exteriores. La policía ha logrado impedir la entrada el edificio, aunque numerosas ventanas han quedado rotas.
En Río de Janeiro, en Sao Paulo, en Recife, no hay acuerdo sobre las cifras, pero se estima que en torno a un millón de personas han salido a las calles de las ciudades brasileñas. La manifestación más numerosa ha sido la de Río.
La respuesta del gobierno
El Gobierno no está de acuerdo con las manifestaciones, ya que ha dicho que estos proyectos deportivos incluyen dinero para la salud y el transporte público, ha dicho el viceministro de Deportes, Luis Fernandes, según recoge CNN. “No hay absolutamente nada contradictorio entre la organización de una Copa del Mundo y la inversión en salud y educación”, mencionó.
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