América, Economía y Sociedad

Se complica el panorama financiero de Venezuela

Venezuela dejó ahora de pagar la deuda externa que el país mantiene con su aliada estratégica, la Federación Rusa.


Así lo informa la prensa especializada, en este caso desde las columnas del influyente “Financial Times”. Y ese obviamente no demasiado inesperado incumplimiento puede, además, haber gatillado técnicamente el incumplimiento de otras deudas venezolanas como consecuencia de las llamadas “cláusulas de incumplimientos cruzados”. Esta compleja discusión está hoy abierta. Tanto en la deuda soberana, como en los 35 billones de dólares que, además, conforman el preocupante pasivo de la enorme petrolera estatal venezolana, PDVSA.

Lo cierto es que esto sucede al tiempo en que la financiera norteamericana Goldman Sachs está simultáneamente comprando deuda de PDVSA a tan sólo 31 centavos de dólar, pese a que naturalmente la empresa estatal venezolana deberá, al vencimiento, pagar ciertamente a sus acreedores nada menos que un dólar completo por cada dólar de su valor nominal.

Ese es un “descuento” absolutamente gigantesco, propio de un deudor al que generalmente se tiene como con muchas más posibilidades de incumplir su deuda al vencimiento, que de pagarla. Cercano al colapso y además desesperado, entonces.

Esos bonos de PDVSA estaban en manos del Banco Central de Venezuela, que era su tenedor y que, cabe suponer, habría pagado por ellos su valor nominal completo al tiempo de adquirirlos.

Lo aludido, pese a su gravedad, no es algo demasiado sorpresivo desde que cada dólar de la deuda externa venezolana, en general -que es ya de unos 36 billones de dólares- se compra en el mercado de deuda a tan sólo unos 38 centavos de dólar. Esto para algunos huele a “ganga”, pero para otros es una compra demasiado riesgosa, pese al descuento.

Estamos frente a una tragedia carísima que obviamente paga -y pagará- el pueblo de Venezuela, lo que seguramente tiene al inepto Nicolás Maduro y a los suyos sin mayor cuidado.

Financieramente, Venezuela y sus empresas estatales son hoy realmente “tóxicas”. O, según algunos, “radioactivas”. El incumplimiento general de su deuda externa aparentemente se demora, pero su sombra podría, de pronto, estar cada vez más cerca que nunca.

Para Rusia, el incumplimiento venezolano se ha estimado en una pérdida presupuestaria, ya experimentada, del orden del billón de dólares. Por ello ese país, como fuente de financiamiento al menos, puede haberse secado para Venezuela, por el momento al menos.

El riesgo inmediato es que la prenda del 49% de las acciones de la destilería norteamericana de CITGO (aún de propiedad de Venezuela) sea en algún momento ejecutada. Si ello sucede, de pronto la principal empresa petrolera privada rusa, Rosfnet, podría –como acreedora impaga- quedarse nada menos que con el control de CITGO.

América Latina contempla asombrada lo que sucede. El “paraíso” marxista prometido por los bolivarianos es hoy un infierno. El pueblo venezolano –por lo demás- sufre escasez de todo. Y vive con sus libertades civiles y políticas cercenadas.

El “relato” de Nicolás Maduro es una gigantesca mentira, que ha quedado ya al más crudo descubierto. Hasta los más entusiastas y resentidos apologistas marxistas, como por ejemplo Horacio Verbitsky que siembra difamación, resentimientos y mentiras desde sus columnas en el diario “Página 12”, se llaman al silencio sobre el estado de Venezuela. Como si todo en Venezuela estuviera “en perfecto orden”. Increíble. Pero así es realmente la prensa que lideran y alimentan los presuntos “pensadores” marxistas de nuestra región. Torcida, claramente.

Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

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