América, Economía y Sociedad

Conversaciones entre Cuba y EEUU sobre el flujo migratorio

Los gobiernos de Cuba y Estados Unidos se han reunido en Washington para comenzar sus conversaciones sobre inmigración tras un parón de dos años, después de la reunión celebrada en enero de 2011 entre ambas partes en La Habana.


 Cuba y Estados Unidos han retomado el diálogo sobre los acuerdos migratorios, que fueron suspendidos en 2011 tras la detención y condena del contratista estadounidense Alan Gross por las autoridades de la isla. Según informa El País, se ha celebrado una reunión entre mandatarios de ambos países en Washington, donde la delegación cubana, encabezada por la directora para EE UU del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, Josefina Vidal, ha enumerado los principales puntos de desencuentro que se han evidenciado. EEUU por su parte, ha estado representado por el subsecretario asistente para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Alex Lee.

No se podrá alcanzar una emigración legal, segura y ordenada mientras se mantengan la política de pies secos-pies mojados (obliga a las autoridades de estadounidenses a devolver a la isla a los cubanos que recoja en el mar rumbo a EE UU, pero no a quienes ya estén en territorio norteamericano) y la Ley de Ajuste Cubano (otorga a los cubanos un estatus especial para obtener la residencia permanente), que estimulan la emigración ilegal y las entradas irregulares de ciudadanos cubanos a EE UU”, ha indicado el comunicado.
 
Al margen del encuentro quedó un nuevo punto de fricción, el desatado por el caso del barco norcoreano, dado que Estados Unidos considera que son asuntos “separados” y prefiere tratarlo con Cuba en otra conversación, “muy pronto”, según ha indicado a los periodistas una portavoz del Departamento de Estado, Marie Harf.
 
La reunión fue descrita en términos positivos por ambas delegaciones. No obstante, Estados Unidos no dudó en plantear el caso de Gross, condenado a 15 años de cárcel por “acciones contra la integridad territorial del Estado”, y cuya condena, considerada injusta por Washington, ha impedido el avance en los últimos años de los intentos de deshielo entre ambos países.
 
Uno de los asuntos más controvertidos de la reunión fue el flujo migratorio entre ambos países, algo que ha teñido de gris su relación bilateral durante mucho tiempo. Cuba y EEUU han tenido una relación prácticamente inexistente desde la revolución cubana, que marcó el inicio de la salida de cientos de cubanos de la isla hacia EEUU. Fue en 1980 cuando comenzaron las primeras discusiones sobre esta materia entre los dos países, tras la crisis de los balseros, en los Acuerdos de 1994 y 1995. Estos pactos regulan, entre otros aspectos, el control de la inmigración ilegal o el otorgamiento de visados. El diálogo para comprobar la ejecución de ambos acuerdos se suspendió en 2003 durante la Administración de George W. Bush, para reanudarse en 2009 con la llegada a la Casa Blanca de Barack Obama y volver a paralizarse dos años después con motivo de la detención de Gross.
 
El hecho de que retomen estas conversaciones es algo importante porque se produce tras la entrada en vigor de la reforma migratoria en Cuba en enero de este año que ha aumentado el número de cubanos que viaja a EE UU, destacados disidentes incluidos. La eliminación por parte del actual Gobierno estadounidense de muchas de las restricciones de los cubanoamericanos para viajar a la isla y el incremento de los visados por motivos educativos, culturales y religiosos también ha impulsado las visitas al país caribeño.

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