América, Política

Cuba, de nuevo sumergida en las penurias

El socialismo, como sistema económico ha fracasado rotundamente en todas partes. Porque no crea riqueza; sino que la distribuye, mientras exista.


En su seno todos practican el mismo deporte nacional: robarle constantemente al Estado y vivir “colgados” de él, sin aportar trabajo, ni esfuerzo. A lo que pomposamente llaman: “redistribución”.

Cuba, como país, se especializó históricamente en “colgarse” de la riqueza y del esfuerzo de otras naciones. Primero, de la ex Unión Soviética. Luego de Venezuela, succionando ostensiblemente sus recursos desde adentro mismo de la cima del poder venezolano, del que los cubanos se adueñaran, muy rápidamente.

Fracasada estrepitosamente que fuera la experiencia socialista venezolana, Cuba está nuevamente dependiendo de su propio trabajo, que ciertamente no es mucho y padeciendo escaseses. Mientras tanto, las sanciones económicas norteamericanas la golpean, sin que por eso Cuba haya dejado de exportar su ideología y conferir protección abierta al terrorismo colombiano.

El actual presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, con su inexpresivo y a la vez gélido rostro, está advirtiendo a su pueblo que se acercan tiempos muy difíciles. Particularmente respecto del abastecimiento de combustibles, que deben ser importados por una nación que no genera divisas suficientes para atender a sus necesidades.

La iluminación de las plazas y calles cubanas, advierte Díaz Canel, disminuirá; el transporte se reducirá; y habrá una previsible escasez endémica de alimentos y medicamentos. Así como de combustibles para su cada vez más vetusta y deteriorada flota automotriz e infraestructura de generación eléctrica.

Mal augurio, por cierto. Pero Díaz Canel está en lo cierto. Los vientos que soplan en la isla no son nada buenos. Y serán fuertes.
 
(*) Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
 

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