Daniel Ortega, al que “La Prensa”, el señero diario de la familia Chamorro en Managua llama siempre el “presidente inconstitucional” de Nicaragua, sigue haciendo constantemente de las suyas.
Desfigurando la democracia de su país hasta hacerla irreconocible y cercenando las libertades de su pueblo, en especial la libertad de expresión, con el evidente afán de manipular abiertamente a la opinión pública.
La última de sus permanentes fechorías es la que tiene que ver con la empresa “Difuso Comunicaciones”, una productora audiovisual de propiedad de su hijo, Juan Carlos Ortega Murillo, quien acaba de solicitar la concesión necesaria para operar una nueva estación de televisión, en este caso el Canal 22. En conjunto con su esposa, la periodista Idania Castillo. Nepotismo abierto, queda visto.
La solicitud presentada es para prestar servicios todo a lo largo y ancho del país centroamericano. Esa sería, cabe destacar, nada menos que la sexta frecuencia de televisión que estaría concretamente en manos de distintos miembros de la poderosa familia presidencial. Lo que debe naturalmente sumarse al Canal 6, que es de propiedad del estado, al que Ortega maneja a su arbitrio y completo antojo y que se ha transformado en una máquina de cantar loas al comunismo y a los bolivarianos, así como en un púlpito para ponderar, más allá de toda razonabilidad, los caprichos de Ortega y de su omnipresente primera dama.
Según el diario “La Prensa”, esta sería la segunda empresa de televisión en la que participa directamente el joven Ortega Murillo, desde que es ya director del “Telenica, Canal 8”, que aparece como de propiedad de Carlos Briceño Lovo, quien la adquiriera al empresario Carlos Briceño Lobo, aparentemente con fondos desviados desde “Albanisa”, esto es desde la nave capitana del emporio comercial de los Ortega, que monopoliza las importaciones y exportaciones de combustibles desde Venezuela (las únicas) a Nicaragua, que naciera con la bendición explícita del ex líder de Venezuela, Hugo Chávez.
Hasta ahora la referida “Difuso” ha venido produciendo todo el “material de las campañas políticas que utilizan Daniel Ortega, en particular y el “Sandinismo”, en general. En todas las campañas electorales, de todos los niveles. Y, como si eso fuera poco, proveyendo además las pantallas de LCD utilizadas para proyectar los “spots” televisivos que llevan en su interior todos los buses rusos de transporte público que circulan por Managua.
Ambos negocios, son operaciones hijas del favoritismo más descarado. Casi no tienen riesgos. desde que las órdenes para contratarlos y las de pagar las respectivas facturas, en definitiva salen del siempre del mismo escritorio. El de “papá” Ortega: el ínclito Daniel.
Mientras todo esto ocurre, otro Canal de Televisión también concedido por el gobierno de Daniel Ortega a su propia familia, el Canal 16, aún no ha salido al aire. Una cosa es el descaro y el nepotismo y otra, muy distinta es la eficiencia operativa, queda visto. Lo primero está disponible. Lo segundo escasea en la Nicaragua de Daniel Ortega.
Emilio J. Cárdenas
Ex Embajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas.
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