América, Política

El gobierno de EE.UU investigó a la AP

La reconocida agencia de noticias Associated Press (AP) acusa al gobierno estadounidense de espiar a sus periodistas. En una carta dirigida al Departamento de Justicia, la AP afirmó que autoridades federales recopilaron de manera secreta dos meses de registros telefónicos de sus reporteros y oficinas.


La agencia de noticias Associated Press (AP) acusó al gobierno de Estados Unidos de haber espiado a sus periodistas, entre ellos a los que investigaban una operación de la CIA que frustró un atentado de Al Qaeda.

En una carta dirigida al Departamento de Justicia, la agencia ha afirmado que este hecho supone una “intrusión sin precedentes“ de las autoridades federales, quienes recopilaron de manera secreta dos meses de registros telefónicos de sus reporteros y oficinas

Barack Obama ha decidido desmarcarse del escándalo de espionaje ala agencia de noticias Associated Press (AP), y desde el departamento de estado tratan de limpiar su imagen asegurando que el presidente no se involucra en las investigaciones criminales. Su objetivo es evitar que le salpiquen más escándalos al presidente.

También se ha distanciado el fiscal general que dice que no sabe por qué no se solicitó la cooperación de AP para que voluntariamente entregase los registros, algo que ya había sucedido en otras ocasiones. Fue contundente al asegurar que la filtración que se investigaba “puso en peligro a todos los estadounidenses”.

¿Para qué investigar una agencia de noticias?

El objetivo del espionaje era llevar a cabo una investigación criminal para averiguar la fuente o las fuentes de una noticia que la agencia difundió el 7 de mayo de 2012 sobre una operación de la CIA que frustró un atentado de Al Qaeda contra un avión con destino a Estados Unidos, noticia que develó “detalles” del operativo de esta agencia de Inteligencia. 

El método que se utilizo desde el gobierno fue pinchar los teléfonos profesionales y personales de varios periodistas entre abril y mayo de 2012.

Ante una situación como esta, en la que estaba en peligro la integridad de los ciudadanos estadounidenses, quizás las preguntas que habría que plantearse serían: ¿hasta qué punto pueden ser confidenciales las fuentes del periodista?, ¿qué derecho tiene el gobierno a usurpar la privacidad de los profesionales de la información?. De momento, parece que las reacciones sobre este controvertido tema no se han hecho esperar. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) considera que la incautación de registros telefónicos de la agencia AP es “una grave afrenta a la libertad de información” y una violación del derecho a mantener la confidencialidad de las fuentes.
 

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