Pensamiento y Cultura, Política

El rey Fahd de Arabia Saudí fallece y lo sucede en el trono su hermano

Su muerte se produce mientras el Gobierno saudí lleva a cabo una agresiva lucha contra el terrorismo islamista y reformas sin precedentes. El monarca ayudó a fomentar, de forma inadvertida, el ascenso del extremismo islámico haciendo desafortunadas concesiones.

Durante su reinado su país fue aliado de Estados Unidos contra Irak

El rey Fahd de Arabia Saudí, que falleció ayer, buscó modernizar su desértico reino al tiempo que equilibró el cambio contra la tradición tribal y el Islam ortodoxo, pero una apoplejía hace ahora una década le dejó al margen de los asuntos del Estado en tiempos especialmente convulsos para el país, el mayor productor de petróleo del mundo. Su muerte se produce mientras el Gobierno saudí lleva a cabo una agresiva lucha contra el terrorismo islamista y reformas sin precedentes.


El monarca ayudó a fomentar, de forma inadvertida, el ascenso del extremismo islámico al hacer concesiones a los partidarios de la línea dura en un esfuerzo por impulsar sus credenciales islámicos, pero también buscó acercar al reino a Estados Unidos y accedió a la creación de bases militares norteamericanas en su territorio tras la invasión iraquí de Kuwait en 1990, algo que provocó las iras de los conservadores.


Las cuatro cadenas de televisión oficial saudíes, una de ellas en lengua inglesa, interrumpieron el lunes su programación para difundir versículos del Corán antes de anunciar la muerte del rey. “Plegarias en la memoria de Fahd serán pronunciadas el martes por la tarde en la mezquita del imán Turki ben Abdalá (en Riad). Los miembros de la familia real han jurado lealtad al nuevo rey Abdalá”, afirmó la televisión, que no anunció la fecha de la inhumación. El príncipe Sultán, nacido en 1928, encabeza el Ministerio de Defensa y Aviación saudí desde 1963.


En los últimos años, el soberano se convirtió más bien en una figura decorativa mientras las estrechas relaciones que alimentó con Estados Unidos se vieron deterioradas por los atentados del 11-S, ya que quince de los 19 pilotos suicidas eran saudíes y muchos en la Administración estadounidense acusaron a la escuela wahabí del reino de fomentar el terrorismo. Durante su convalecencia, su hermanastro, el príncipe heredero Abdulá bin Abdulaziz, que fue designado ayer nuevo monarca, fue el encargado de dirigir Arabia Saudí.


El nuevo rey saudita, Abdalá ben Abdel Aziz, que sucedió al rey Fahd, fallecido este lunes a los 84 años, dirigía en la práctica el país desde 1995 y ha tenido que afrontar las consecuencias de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos criticó severamente el supuesto laxismo de Riad con el terrorismo. En particular denunció la eventual responsabilidad de la monarquía saudita en la emergencia de un islamismo ultrarradical, dado que 15 de los 19 terroristas que participaron en esos atentados eran sauditas, al igual que Osama bin Laden, jefe de la red Al Qaida, que reivindicó los ataques.

El príncipe Abdalá desencadenó una lucha sin respiro contra los seguidores de Al Qaida, autores de una serie de atentados mortíferos perpetrados dentro de Arabia Saudita desde mayo de 2003. Los extremistas islámicos tienen enfilados al régimen saudita y a los extranjeros que viven en el reino.

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