América, Política

Indiferencia social y lluvia de críticas al plebiscito propuesto por Rousseff

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, ha reaccionado tras dos semanas de manifestaciones en las calles brasileñas, y ha propuesto una reforma política para su país. La oposición se niega a aceptarla, y las críticas llueven de todas partes. Mientras tanto los manifestantes siguen en las calles y los sindicatos han convocado una huelga para el próximo 11 de julio.


Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, busca atender la “voz de las calles”, y por ello se ha reunido este lunes con 27 gobernadores y 26 alcaldes de capitales para intentar cerrar un paquete de medidas en las áreas de salud, educación, movilidad urbana y transparencia. En la reunión se avanzó en su proyecto de impulsar una gran reforma política en el país, y anunció que esa gran reforma se va a hacer a través de un “proceso constituyente”.  A partir de ese momento comenzó una lluvia de críticas por parte de la oposición y desde el poder judicial, que no veían la necesidad de convocar una Asamblea Constituyente con poderes ilimitados para reformar la constitución de 1988, según informa el diario Folha De S. Paulo. Además, para la sociedad esta propuesta le ha resultado totalmente indiferente.

Finalmente la presidenta ha conseguido alcanzar un acuerdo con los presidentes del Senado y de la Cámara de Diputados para convocar un plebiscito cuyas preguntas concretas serán definidas en los próximos días.


“No hay tiempo hábil para realizar una Constituyente”, y la “Cámara de Diputados se manifestó en contra”, por lo que “la única convergencia posible es el plebiscito”, ha señalado  Mercadante en declaraciones recogidas por la agencia Efe. El motivo por el que el partido tiene prisa para aprobar esta reforma política es porque quiere que entre en vigor antes de las elecciones presidenciales y parlamentarias que se celebrarán en octubre del 2014. La ley exige que las medidas se aprueben un año antes.
 
Las primeras reacciones ante la propuesta de reforma
 
Fernando Henrique Cardoso, ex presidente brasileño, ha indicado que según él, realizar reformas políticas mediante plebiscitos son propias de “regímenes autoritarios”.  El ex gobernador de São Paulo, José Serra, ha calificado la propuesta de absurda, fuera de la realidad y sin pies ni cabeza. “Primero se tiene que aprobar una ley en el Congreso. Si se aprueba, hay que fijar la fecha para que el pueblo vote. ¿Cuánto se tarda en eso? ¿Seis meses? Después es necesario elegir a los miembros de la Constituyente. ¿Y toda esa confusión se produciría en pleno año electoral –las presidenciales se celebrarán en octubre de 2014—porque ella oyó hablar de reforma política?”, ha preguntado.
 
El mismo día que Roussef recibió a Joaquim Barbosa, presidente del Tribunal Supremo, para explicarle su proyecto de reforma, Marco Aurélio Mello, uno de los diez integrantes del Supremo, declaró abiertamente que el país “no necesita nuevas leyes, sino hombres públicos que cumplan la Constitución”, según recoge El País.
 
Las propuestas de Roussef
 
Según recoge el diario Folha De S. Paulo, las propuestas que ha presentado la presidenta brasileña son:
 
1 – Responsabilidad fiscal
La presidenta quiere unir fuerzas para contener la inflación
 
2 – Reforma política
Defiende un plebiscito para crear una asamblea constituyente sobre ese tema
 
3 – Salud
Propone acelerar inversiones, ayudar a hospitales y contratar médicos
 
4 – Transportes
Quiere ampliar la exoneración del diesel y más inversiones
 
5 – Educación
Quiere usar el 100% de los royalties del pré-sal -reservas de petróleo recién descubiertas que se encuentran a más de 7.000 kilómetros bajo el nivel del mar- para financiar educación
 
Las manifestaciones continúan
 
Según recoge El Universal, Paulo Pereira da Silva, presidente de Força Sindical, ha convocado una movilización en las cinco centrales principales de Brasil el día 11 de julio.  “Participarán las cinco mayores centrales sindicales del país y otras menores. No es una huelga general, algunas categorías paralizarán y otras no”, ha asegurado Paulo Pereira.
 
Pese a la lluvia en Brasil, los manifestantes se concentraron ayer en una nueva convocatoria activista, a las siete de la tarde, un horario “pico” en el tránsito de la ciudad, en Campo Limpo, Capao Redondo y Guianases, tres barrios en la periferia paulista. Las protestas, en el marco de las que vienen sacudiendo en Brasil desde hace más de dos semanas, tenían por objetivo denunciar la violencia policial en la periferia y exigir mejores alternativas de transporte para los habitantes de estas regiones, que pierden varias horas para ir hasta sus trabajos en el centro de la ciudad, según informa EFE. 

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