Los viajeros españoles que aterrizan desde hace unos años en México ya no llegan con las mismas intenciones que lo hacían antes. Y es que desde que buscar trabajo en España se ha convertido en todo un reto, México se ha convertido en un refugio para muchos españoles que deciden salir de sus fronteras. Los españoles son la tercera nacionalidad extranjera en el país.
Hasta que empezó la crisis, el prototipo de persona que cogía un avión en España con destino México eran los que buscaban playas de arena blanca, sol y horas de relax. Sin embargo el perfil de español que llega a México está cambiando. Cada vez hay más gente que viaja a este país en busca “de lo que sea”. “Esto es lo que me quedaba por ver”, comenta Laura, actriz y fotógrafa española que desde hace cinco años vive en México, “hasta los perroflautas se han apuntado a la aventura mexicana”.
El diario El país recoge también las declaraciones de Sara, una madrileña de 29 años que cuenta que viven “en Chiapas, allí trabajamos en comunidades indígenas y escuelas holísticas”. “San Cristóbal de Las Casas se está llenando dehippies, nos conocemos y sabemos cuándo salen los vuelos más baratos”, añade Jaime, gaditano de 32. Turistas y trabajadores se miran extrañados. “Que gente más rara viene últimamente”, comentan. Solo la amplia gama de improperios peninsulares parecen reconciliarles entre sí.
Y es que desde que buscar trabajo en España se ha convertido en todo un reto, México se ha convertido en un refugio para muchos españoles que deciden salir de sus fronteras. Muchos artistas, pintores y actores encuentran la oportunidad que España no les dio.
Trabajadores de multinacionales se instalan en el país ante el dilema de “ir a México o a la calle”. Los espíritus “alternativos” encuentran su lugar en el ritmo tranquilo de la provincia. Y con su dramática desigualdad, el país también ofrece una salida a los jóvenes interesados en la ayuda humanitaria.
Según ha informado el Instituto Nacional de Estadística de México, son la tercera nacionalidad extranjera en el país (un 4,8% del total), tras la estadounidense y la guatemalteca. Aunque de momento no se conocen cifras oficiales (muchos entran como turistas), la Secretaría de Gobernación estima que casi 8.000 españoles han conseguido permiso de trabajo en los últimos cinco años.
El 1 de enero de 2012 había 17.956 jóvenes de entre 20 y 34 años, casi 7.000 más que en 2008. Hay censados más de 100.000 españoles. Algunos expertos han definido este flujo migratorio como “una tercera oleada”, tras las avalanchas del siglo XIX y la Guerra Civil española. Probablemente, las razones por las que estos españoles eligen a México como destino para vivir son la cercanía cultural, el crecimiento económico lento pero constante, el mercado laboral inmenso y las múltiples posibilidades de autoempleo.
“No recomendaría a nadie que viniera a buscarse la vida, a no ser que tenga un permiso de trabajo”, comenta Ana Luisa Rodríguez, administradora de la Casa de Madrid en México. “Muchos acaban regresando, porque esto no es tan fácil como se pensaban”, añade. No es el caso de Itahisa Machado, una actriz canaria que “sobrevivía deprimida” en Madrid, sin un trabajo estable. El primer mes en el DF rodó cinco anuncios y después actuó en series como El octavo.
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